20 de junio 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

 Eike Fuhrken Batista da Silva - 6 a parte - Este juicio que afronta desde noviembre de 2015 lo amenaza seriamente con convertirlo en el primer condenado por uso de información privilegiada en Brasil. La fiscalía está segura de que manipuló el mercado al vender millones de acciones de OGX justo antes de que la compañía anunciase la interrupción de su producción de petróleo porque sus pozos offshore (considerados poco menos que una mina de oro) contenían bastante menos petróleo del que se había anunciado.

Cuando se descubrió la trampa, nadie acudió al rescate de Batista y su grupo empresarial: ni Petrobras, ni su socia malaya Petronas, ni el BNDES. Los accionistas convirtieron su vida en un infierno. Se defendió como pudo de las acusaciones, sostuvo ante viento y marea que vendió las acciones para afrontar deudas y acusó a directivos de mentir sobre la riqueza de sus pozos petrolíferos. Pero nadie le cree, y hoy responde de presuntos delitos por falsedad, lavado de dinero y crímenes contra el mercado financiero.

Este "magnate" apiló una fortuna estimada en u$s 20.000 millones a través de sus empresas de extracción de metales preciosos, su meta era superar al empresario mexicano Carlos Slim como el hombre más rico del mundo por esos días. Hasta tuvo la ocurrencia de confesarle su deseo en público a Slim durante un programa de la televisión británica. Se creía imbatible. Había invertido en casi todos los sectores predilectos del Gobierno brasileño: energía, logística, recursos naturales... Tan grande era su hedonismo como su ambición: la quiebra de su emporio sería la mayor, hasta ahora, de la historia brasileña (y la segunda en toda Sudamérica).

Desde entonces, Batista ha caído en desgracia y ha sido despojado de embarcaciones, motos náuticas, automóviles ostentosos, esculturas, dinero y joyas, atributos de un campeón de motonáutica y afamado galán que se casó con una célebre modelo de Playboy y no aceptaba límites a su expansión. A comienzos de este mes de febrero, la Justicia ha dado un paso más y bloqueado sus activos y bienes, los de sus dos hijos y los de su ya exmujer. Entre todos ellos superan los u$s 1.000 millones (cantidad que servirá para recompensar a sus acreedores). No hay final feliz en esta historia.

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