8 de septiembre 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

Uno de las estafas mas conocidas en el mundo de la inversión fue el de las Beardstown Ladies en los Estados Unidos. Con una muy buena campaña de marketing y contando con la candidez de cierto público, siempre dispuesto a creer que todo el que se le acerca a aconsejar o a recomendar en el mundo bursátil, lo hace con buenas intenciones, se inicia esta historia.

Es de las que ocurren todos los años, en todos los países del mundo. Desgraciadamente, la mayoría de estas historias pasan y no llegan a ser descubiertas, habiéndolas sufrido sólo los infortunados que en un momento creyeron en quien no debieron creer.

En este asunto, el engaño no fue tan grande como para terminar con todo el capital de los incautos, como sí ocurrió y ocurre en muchas otras ocasiones, un claro ejemplo fue el caso Maddoff, y tantos otros que dejaron en la ruina a sus seguidores. En este tema, las "señoritas" se conformaron con vender varios libros y mucha publicidad, y no se sabe con certeza si tambien servicios de asesoramiento financiero.

Corria 1983 cuando un grupo de señoras mayores, de más de 70 años, abrieron un club inversor en Illinois.EEUU. En 1994, las Beardstown Ladies dijeron haber conseguido un retorno del 23,5% de media anual durante ese período de entre diez y once años.

Comenzada la imparable marcha y con la campaña de publicidad adecuada ganaron una enorme popularidad en los círculos financieros del país, además de publicar un best-seller llamado "The Beardswtown Ladies' Common-Sense Investment Guide", al que le siguieron cuatro libros más.

Los libros les proporcionaron una pequeña fortuna.

Pero la historia no tardó en encontrar voces críticas, pues había gente, sobre todo profesionales independientes del sector bursátil que no creían en esos datos fácilmente al menos no "porque lo dijera un libro". Con denuncias y presiones las señoras finalmente tuvieron que acceder a una auditoría de los datos reales, y para asombro del público, se descubrió que el retorno medio de esos años había sido del 9,1%.

Desilusión colectiva de todos aquellos que habían creído encontrar " nuevos genios" (en este caso genias) de la inversión). Y todo terminó en una demanda contra el editor quien "arregló su parte dando otros textos de la editorial de manera gratuita, a los compradores de los libros de las señoras.

Los que siguieron los consejos de los famosos libros habrán dejado que el tiempo borre la mala experiencia (o quizas no lo fue tanto), mientras las bolsas siguen sus ruedas y ellos participan.

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