"Buenos días", dijo ayer, curiosamente, en castellano el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, tratando de resultar simpático, al llegar al Palacio de Itamaraty, donde fue recibido por su par brasileño, Antonio Patriota. Los desacuerdos y la tensión entre ambos quedaron más que claros pese al gesto tan amistoso como equívoco. Al retirarse, ya percatado de que Brasil es un país lusoparlante, se despidió con un tímido "obrigado".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario