4 de diciembre 2014 - 00:00

Datos de una segregación asombrosa

 Una vez más regresa a Estados Unidos la persistente pregunta sobre el contexto de racismo y desigualdad de ciertas minorías, y sobre el mito de esa potencia como modelo de libertad y justicia exportable a todo el mundo.

La "corrección política" de términos como "afroamericano", acuñados en las últimas décadas, o la mayor presencia de estas minorías en cargos públicos, puestos de trabajo calificados y vacantes universitarias, llevan a pensar que las llamadas leyes "Jim Crow" (el corpus legislativo que impuso la discriminación durante cerca de un siglo tras la Guerra de Secesión) son algo del pasado. Sin embargo, las duras estadísticas dejan entrever una realidad muy diferente.

Estados Unidos encarcela a más miembros de sus minorías raciales o étnicas que ningún otro país, y esta proporción es incluso superior a la de los negros presos en Sudáfrica en la etapa más violenta de la lucha contra el apartheid, según señala en su página web la investigadora Michelle Alexander, profesora de Derecho en la Universidad de Ohio y autora del libro "The New Jim Crow" sobre el racismo.

En Washington, se estima que el horizonte de tres de cada cuatro jóvenes negros incluye al menos una temporada en prisión, mientras en ciudades con mayor presencia del narcotráfico, el 80% de los jóvenes negros tiene antecedentes penales -y por lo tanto están sujetos a una discriminación legalizada- a pesar de que diferentes estudios demuestran que todos los grupos raciales (incluido el blanco mayoritario) violan en similar proporción las leyes antidroga.

Según Alexander, un negro estadounidense tiene aproximadamente seis veces más posibilidades de terminar en prisión que un blanco, y 2,5 veces más que un latino.

Más del 36% de los presos son negros (pese a suponer el 13% de la población), un 33% blancos (63%) y un 22% latinos (17%).

Una investigación elaborada por la Universidad de California-Berkeley y publicada por la cadena BBC, en tanto, registra que en promedio, los negros e hispanos suponen alrededor del 60% de los presos del país, una cifra que en el caso de algunas prisiones privadas llega a rondar el 90%.

Este último dato, de acuerdo con la investigación, no es aleatorio ni fruto de la casualidad y se vincula al hecho de que las cárceles estadounidenses gestionadas por compañías privadas -que en la actualidad albergan a más de 120.000 personas- seleccionan a reclusos de estas minorías porque son más baratos de mantener. Ello se debe a que los presos negros e hispanos tienden a ser más jóvenes que sus pares blancos no hispanos y por lo tanto requieren de menos cuidados médicos.

La investigación realizada en nueve estados con grandes poblaciones carcelarias estatales y privadas en California, Georgia, Oklahoma y Texas, muestra que los contratos de estas instituciones privadas incluyen exenciones implícitas y explicitas que permitían seleccionar a los reos, permitiéndoles discriminar por razón de edad o por cuestiones de salud, evitando a los presos con enfermedades crónicas o costos sanitarios "por encima de la media".

The New York Times retomó el recurrente debate en una reciente entrevista a Paul McLemore, el primer negro en convertirse en policía estadul de Nueva Jersey (1967), quien ante la pregunta sobre si un negro puede equiparar a un blanco en sus probabilidades de encontrar justicia, respondió taxativo: "¡No!, el racismo blanco todavía es omnipresente".

Agencia Télam