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De Menotti y Bilardo a Guardiola y Bielsa
Hoy la discusión del fútbol argentino tiene dos referentes. Uno nuestro, pero que es muy difícil que vuelva a trabajar en la Argentina: Marcelo Bielsa. El otro, importado: Pep Guardiola. A nadie en la Argentina se le ocurriría copiar el sistema heterogéneo de José Mourinho, que pasa de defender casi al límite del reglamento a atacar con los once.
El entrenador de la Selección argentina, Sergio Batista, quizás influido por Lionel Messi, decidió adoptar el sistema Guardiola: cuatro en el fondo, con laterales que van permanentemente al ataque, doble cinco, pero con buen pie para manejar la pelota; tres enganches y un solo delantero de punta.
Pero cuando no encuentra la pelota, cambia enganches por delanteros y el manejo fluido por la presión pasando de Guardiola a Marcelo Bielsa, que parte del viejo dibujo 4-3-3 y a partir de ahí ataca y defiende con mucha agresividad, buscando ser directo a la hora de atacar (es decir, todo lo contrario del sistema Guardiola, que engaña con el toque de pelota hasta encontrar el espacio por donde lastimar al rival).
Esta Selección Sub-20 que dirige Walter Perazzo es una prueba viviente de ese conflicto de sistemas.
Empieza jugando con Funes Mori como único punta, pero pone unos metros detrás a Michael Hoyos, Mauro Díaz y Claudio Mosca (aunque ya fue reemplazado primero por Juan Manuel Iturbe y el sábado por Sergio Araujo, que son delanteros, pero arrancan unos metros atrás), pero cuando el partido se complica o las cosas no salen, termina jugando con tres delanteros y presionando en campo contrario, olvidándose casi del trato de pelota.
Esa falta de identidad es lo que hace que este equipo todavía no haya rendido en lo futbolístico lo que en algunos momentos insinúa.
El primer problema que se le ve es que los laterales no son como los de Barcelona. Dani Alves es casi un puntero que desborda permanentemente por derecha y el chico Hugo Nervo, de Arsenal, es un defensor. Prolijo en la marca, con buen manejo, pero sin aire para correr los 100 metros de la raya; y por el otro lado pasa lo mismo con Tagliafico o con Lucas Rodríguez.
La otra dificultad es que Funes Mori queda muy aislado en ataque, jugando de espaldas y con pocas posibilidades de eludir a su marca. Recordemos que en Barcelona fracasó Ibrahimovic con este sistema y que debieron acudir a Messi como falso atacante por el medio, bajando y jugando de perfil, nunca de espaldas.
Soy de los que piensan que el sistema debe adaptarse a los jugadores que uno tiene y no al revés.
Estos chicos juegan bien y quizás necesiten un sistema más tradicional como el 4-3-1-2, que se jugó por muchos años en la Argentina, pero eso para algunos técnicos sería retroceder en el tiempo y todos piensan en el futuro.


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