Debutó Boudou en el Senado y ya le pidieron un aumento de sueldo

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Debutó ayer el nuevo Senado y, con él, Amado Boudou, que sufrió por primera vez el estrés de comandar a los 72 senadores. Tuvo su premio: al final de la sesión partió a la Casa Rosada a un acto donde Cristina de Kirchner en tono de broma imitó su función: «¿Cómo le fue, señor vicepresidente, en su nueva función? Tiene la palabra el senador Pichetto, tiene la palabra el senador Morales», le dijo. El vicepresidente, colorado, sólo atinó a responderle: «Bien, bien tranquilo».

Boudou fue ayer al Senado a presidir la sesión, aunque todavía no ocupe esas oficinas. De hecho, en el Gobierno lo consideran una especie de homeless al no tener aún un despacho fijo: el de la Casa Rosada está por entrar en refacciones; el del Senado quieren reacomodarlo tras el paso de Julio Cobos y es por eso que le prestaron las oficinas de la vicepresidencia del Banco Nación, desde donde trabaja.

La sesión de ayer estuvo destinada a distribuir comisiones, nombrar funcionarios del cuerpo y aprobar los pliegos de acuerdo pendientes a diplomáticos.

El inicio de la sesión se demoró unos minutos hasta que terminó una reunión en la oficina de la presidencia entre Boudou, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y los diputados de La Cámpora, Eduardo «Wado» de Pedro y Andrés «Cuervo» Larroque.

A las 15.30 le dio la palabra a Miguel Pichetto para que propusiera a Juan Zabaleta, colaborador del vicepresidente, como secretario parlamentario. Hubo aplausos y festejo y jura de Zabaleta «por Perón, por Evita y por la memoria de Néstor Kirchner».

La fiesta no duró demasiado. Pichetto volvió a tomar la palabra y le pidió a Boudou que revisara los sueldos de los senadores. Es decir, le pidió un aumento. «Es una tarea pendiente la reconstrucción de la dignidad de ser senador de la Nación, porque hoy los salarios están devaluados», dijo. El problema es que en la actualidad el salario de un empleado de la categoría más alta es superior al de un senador.

Enseguida se aprobó la distribución de comisiones, donde el Frente para la Victoria se quedó con la mayoría de los integrantes en todas y con la presidencia de 13 de las 25.

Ese reparto se acordó entre el FpV, el radicalismo y las demás fuerzas políticas, pero no con el interbloque justicialista federal: Adolfo Rodríguez Saá se quejó porque le dejaron una sola presidencia y ningún lugar en comisiones como Presupuesto y Hacienda, Minería, Infraestructura y Acuerdos.

Los peronistas disidentes anunciaron, entonces, que no ocuparán los lugares que les cedieron las otras fuerzas.

Hacia el final, el Senado dio acuerdo para que continuaran en el cargo unos 20 embajadores, como Carlos Bettini, Darío Alessandro, Jorge Argüello, Juan Pablo Cafiero, Miguel Ángel Estrella, Dante Dovena, Torcuato Di Tella, Aldo Ferrer, Ernesto López, Juliana Marino, Rafael Romá, Patricia Vaca Narvaja, Ginés González García y José María Vázquez Ocampo.

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