13 de mayo 2013 - 00:00

Deira: fuertes testimonios del horror del Holocausto

Por su tratamiento de la materia y la contundencia de la imagen, las obras de Ernesto Deira provocan la eterna angustia ante esa masacre aún imposible de imaginar que haya ocurrido.
Por su tratamiento de la materia y la contundencia de la imagen, las obras de Ernesto Deira provocan la eterna angustia ante esa masacre aún imposible de imaginar que haya ocurrido.
Ernesto Deira (Buenos Aires,1926-París, 1986) es una figura clave en la evolución del arte argentino del siglo XX. Realizó su primera muestra individual en Galería Rubbers en 1958, tres años después, junto a De la Vega, Macció y Noé expuso en Peuser una muestra que se convertiría en un hito del arte argentino: La Otra Figuración. En pocos años alcanzaron el reconocimiento de la crítica, recibieron numerosos premios, fueron invitados a participar en muestras internacionales y en 1963 Jorge Romero Brest los convocó a exponer en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Entre 1960 y 1962 Deira hizo la serie de óleos "Campos de Concentración" que se exhibe actualmente en la Galería Jacques Martínez (Av. De Mayo 1130 Piso 4 "G"), bajo la curaduría de María José Herrera, investigadora de su obra y también curadora de su inolvidable retrospectiva realizada en el MNBA en 2006. Son solamente seis cuadros que revelan su horror ante el Holocausto. Obras oscuras, goyescas rostros espectrales, cadavéricos, figuras apiladas, agónicas, una masa informe que ocupa casi toda la superficie con rojos incendiarios que iluminan los fondos. Por su tratamiento de la materia y la contundencia de la imagen provocan la eterna angustia ante esta masacre aún imposible de imaginar que haya ocurrido.

Su preocupación por la guerra se extendería posteriormente a las guerras de Argelia, Vietnam, el destino de la revolución Cubana, temas comunes a muchos artistas de los 60 que los impulsó a participar, experimentar, innovar y también provocar. Recomendamos una visita a la pequeña sala donde se exhibe "Memoria de Grünewald" (1967) , año en el que Deira ganó el Premio Palanza, *En la segunda exposición que se realiza en el nuevo espacio TAG (The Art Gallery, Uruguay 967) expone hasta el 11 de junio la destacada artista rosarina María Suardi, ganadora de importantes premios en la disciplina Grabado. La muestra está integrada por obras realizadas en los últimos cinco años: grabados, relieves sobre soportes, pinturas y objetos escultóricos.

Suardi ofrece un variado conjunto producto de permanente investigación que no se ha quedado en el plano, aunque sus obras sobre papel revelan a la artista meticulosa que ama la geometría y consigue extraerle importantes planteos. Pero no le es suficiente, por eso sale del muro para entrar en el espacio con sus estructuras poliédricas en pintura acrílica, collage o carborundum sobre madera.

El díptico con módulos gráficos, serigrafía, su cadena de hexaedros constituyen un homenaje al equilibrio de estas formas cuya interacción parece no tener límites. Suardi ha sabido también construir un universo colorístico que enfatiza el equilibrio dinámico de las formas y como señala el crítico Jorge Taverna Irigoyen al comienzo del texto del catálogo, lo hace "en complicidad con la luz, ya que todo objeto, toda forma, todo espacio, funciona en virtud de la luz, de allí el título de la muestra "'Geometrizar la luz'".

cMaría Fernández Rivas tiene una sólida formación e identificación con las bases de la pintura constructiva, resultado de su largo contacto con el Taller del Sur, creado y dirigido por Alberto Delmonte. Así como éste no quedó prisionero de las enseñanzas de Torres García, Fernández Rivas tampoco quedó encasillada en las de su maestro que consideraba a sus discípulos como "un grupo humano que cree obstinadamente en la existencia de un lenguaje visual y en la necesidad de su conocimiento como presupuesto básico para alcanzar la comunicación de las expresiones personales".

Fernández Rivas es respetuosa de ciertos cánones como la frontalidad, el plano, la línea, el ritmo, cierta simbología característica como la inclusión de la escalera, lunas y formas que constituyen un código a descifrar. En la muestra que clausura hoy en la Galería del Socorro (Suipacha 1331) expone su dominio de diferentes técnicas: óleo, acuarela, grabado, en una conjunción de imágenes bellamente realizadas que permite ingresar en un mundo lúdico de reminiscencias circenses, juguetes infantiles, algún faro nostálgico, caracolas, peces en un ondulante mar. En ella el tema no es tan importante como la manera de componerlo así como expresar el placer por la pintura misma.

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