Con curaduría de Cecilia Cavanagh, podrá verse hasta el domingo esta singular exposición costumbrista.
Asáu y Puchero. Una de las obras de Carlos Montefusco expuestas de la muestra “El cura Brochero y Martín Fierro”, en el Pabellón de las Artes de la Universidad Católica Argentina.
Hasta el domingo se exhibe en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA la exposición "El cura Brochero y Martín Fierro", de Carlos Montefusco, pintor costumbrista considerado el continuador de Florencio Molina Campos. La exposición, curada por Cecilia Cavanagh, directora del Pabellón, está integrada por medio centenar de acrílicos sobre tela que ilustran la vida del Cura Brochero en su libro "Brochero arreando almas... al Cielo", y del clásico "Martín Fierro", de José Hernández.
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"Tanto el libro como la muestra de Montefusco despliegan la acción pastoral de un Cura Brochero maduro, de voluntad férrea y convicciones acendradas, manteniendo intacto su incansable celo evangelizador", escribió el historiador Mons. Dr. Juan Guillermo Durán.
"La ilustración de Carlos Montefusco expresa en imágenes lo que podemos leer en cientos de palabras", dijo por su parte la curadora Cavanagh. "Basado en la atenta observación de la vida de Brochero, del paisaje pampeano, su fauna y su flora, o en la investigación de la documentación de épocas lejanas y de fotografía antigua, su obra es marcadamente realista en la meticulosidad de los detalles, y humana en la expresión, tanto en animales, como en rostros o en gestos de los indios, de los gauchos o personalidades de sus argumentos principales".
Autodidacta y dibujante precoz, Montefusco pertenece a una de las primeras generaciones educadas a la luz del televisor. Su primera influencia artística le viene del mundo del "cartoon", en especial de los clásicos de Disney. En su obra puede advertirse esa presencia en las escenas de movimiento con perspectivas forzadas, o en las humanizadas miradas de los animales. En 1984 comenzó la carrera de ingeniero zootécnico y fue contratado por la revista "Dinámica Rural" para ilustrar sus notas técnicas, a las que dotó de toques de humor. En 1993 realizó su primera muestra individual y desde entonces sus pinturas se han exhibido en el país y en los Estados Unidos.
La curadora señaló también que con "características lo suficientemente propias como para 'describir su aldea y ser universal', Montefusco plasma en sus trabajos cotidianos, en las carreras de sortijas, en la riña de gallos, en la doma, en boleando avestruces, su estética y humorístico respeto por nuestra cultura criolla. Particularmente los caballos, a quienes considera "hermanados" con sus jinetes, y que representa con grandes cabezas y ojos saltones, y que nos retrotraen a Florencio Molina Campos". La exposición tiene entrada libre y gratuita.