Delfín de Angelici completa estratégica Cámara de Casación (pelea también por presidencia)

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LUEGO DEL RECAMBIO DE AUTORIDADES EN LA CORTE - Javier Carbajo se quedará con última vacante y completará rediseño de tribunal, una vez que su pliego sea votado por el Senado. Pelea interna por recambio donde asoman Ledesma, Hornos y Gemignani como aspirantes a comandar Comodoro Py.

La última plaza para completar la integración de la Cámara Federal de Casación Penal definió su candidato, a quien sólo le restará atravesar la votación de dos tercios del Senado para conseguir acuerdo. Terminará así el rediseño del máximo tribunal penal del país en la era Cambiemos, con la quinta incorporación, de un total de 13 jueces.

Javier Carbajo, secretario general de la propia Cámara es el elegido para ocupar la doceava banca (la presidencia no integra ninguna de las 4 salas) con el apoyo de uno de los hombres fuertes del Gobierno en materia judicial, Daniel "Tano" Angelici.

Todo esto en momentos en los que se empieza a discutir puertas adentro del primer piso de Comodoro Py 2002, quién ocupará la presidencia del tribunal por el próximo período: Hay tres magistrados que iniciaron conversaciones y miran de reojo las intenciones de la Casa Rosada, luego del cimbronazo general que causó la salida anticipada de Ricardo Lorenzetti de la titularidad de la Corte Suprema.

Carbajo había quedado rezagado en el mismo concurso que catapultó en diferentes ternas a los jueces Daniel Petrone, Diego Barretaveña y Guillermo Yacobucci. Apuntalado por el sector de tribunales que abreva en Angelici, la pulseada final la tenía con la jueza Karina Perilli, cuyo nombre suena fuerte en diversas posiciones y tiene en la mira uno de los juicios más importantes en curso, por el encubrimiento del atentado a la AMIA. Finalmente, su canddiatura pasó el filtro de la comisión de acuerdos del Senado luego de algunos tironeos pero con la venia de un sector importante de la bancada del PJ. Funcionario de carrera y con historial en la Cámara, Carbajo escalará así una posición y completa el cuadro de "renovación" del tribunal.

Ese proceso comenzó con el desembarco de Carlos Mahíques quien logró un inédito traslado definitivo hacia Casación- en uno de los primeros experimentos institucionales de Cambiemos para Comodoro Py.

La demora en el avance del pliego para el décimo tercer lugar generó que durante este año Eduardo Riggi debiera ocupar la presidencia y una sala. Curiosidad: el que firmaba la certificación para que el juez cobrara un 33% adicional era el propio Carbajo. Antes de su llegada y por una cuestión de cronómetros activos, el pasilleo por la presidencia del máximo tribunal penal activó diálogos puertas adentro y afuera de tribunales.

Por orden de turnos, la presidencia debería pasar rotativamente a Ángela Ledesma. Desde la Casa Rosada le bajaron el pulgar, porque insisten en identificarla con el sector de los "no alineados". Ante esa señal, el siguiente en la ronda sería Gustavo Hornos. Sin embargo, era asimilado como una de las terminales de poder de Lorenzetti en Casación. Sus acciones bajaron también con el recambio de nombres en la Corte. En la chicana, los pasó Juan Carlos Gemignani que se anotó en la puja bajo el argumento de que no fue nunca titular de la Cámara y tendría apoyo radical en las filas de Ernesto Sanz. Protagonista de escándalos resonantes en tribunales (como el arresto de una secretaria y denuncias cruzadas con una fiscal) y con mala relación entre los funcionarios judiciales, la opción no termina de seducir al Gobierno que tampoco evalúa prioritario cederle lugares a la UCR.

Con este escenario, la elección entre jueces parece empantanada. Ninguno de los tres "nuevos" podría aspirar a la presidencia (Petrone, Barroetaveña y Yacobucci), mucho menos Mahíques, que generaría "ruido", coinciden en Casación. Liliana Catucci y Riggi vienen de ocupar ese puesto. Alejandro Slokar, Ana María Figueroa y la propia Ledesma tienen el veto del oficialismo. Mariano Borinsky sería una opción intermedia, pero su nombre no figura en la nómina inicial de aspirantes. Varios de los que suelen votar en tándem deberían unificar voluntades para despejar un nombre de consenso que permita destrabar la pelea que, como la de la Corte, podría adelantarse antes de fin de año.

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