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Demora puja por jueza de Macri
Mauricio Macri
Cayó en mal momento, al parecer, la sesión para nombrar Inés Weinberg de Roca, quien solicitó una semana más para intentar convencer a la oposición de la oportunidad de su designación como jueza en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.
Es la segunda vez que Macri intenta completar la vacante en la máxima instancia judicial porteña que se produjo en 2009 cuando el juez Julio Maier optó por jubilarse. La anterior propuesta no tuvo consenso. Tampoco lo hay ahora, en tiempos electorales y en un año en el cual la Legislatura también debe discutir las sucesiones en la Defensoría del Pueblo y en el Ente Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.
En general, los nombramientos se debaten entre los bloques en conjunto, pero la designación de Weinberg de Roca se diseñó en soledad, mientras que el PRO, si bien abroqueló sus propios votos para facilitar el pedido del jefe de Gobierno, se encontró con dificultades para convencer a sus rivales.
La candidata había sido cuestionada por haber desempeñado simultáneamente un cargo en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires y, al mismo tiempo, otro en un tribunal de las Naciones Unidas, aunque aclaró la situación y pasó el examen de audiencia pública.
Ahora su designación será difícil, según acepta el propio macrismo que debe reunir 14 votos prestados para llegar a los dos tercios del recinto y concretar el nombramiento.
Lo raro es que el bloque PRO, que conduce Fernando De Andreis, llevó a cabo, esta semana, una reunión especialmente para tratar el tema, con todos los titulares de las bancadas legislativa. En ese encuentro se acordó el llamado para ayer de una sesión especial donde se debatiría el nombramiento, pero no hubo ningún sondeo para conocer si el oficialismo (en la Ciudad es PRO) tenía asegurados los cuarenta votos de los 60 del recinto que requiere este tipo de designaciones.
Tampoco existió el tradicional frenesí previo a las sesiones donde el macrismo busca desembarcar en el recinto con una situación más o menos clara de lo que ocurrirá con los distintos temas.
En principio, los 14 diputados del kirchnerismo que se reparten en varias bancadas no estaban dispuesto a dar el voto. En el bloque Proyecto Sur que sigue a Fernando Pino Solanas, tampoco había unidad, situación que nadie cree, en la Legislatura, que pueda cambiar con el correr de los días más allá del empeño de la jueza para que eso suceda.
En cambio, el macrismo contaba con la adhesión del bloque Coalición Cívica, que sólo había puesto como condición para votar el nombramiento que el PRO estuviera unido al momento del voto.
Ahora, si nuevamente la bancada del jefe de Gobierno considera que no tendrá las voluntades, no habría sesión.
Esa situación provoca el retraso en la cobertura de la vacante en la Corte, algo que vienen demandado desde distintos sectores, ya que si el trámite no se cierra no puede abrirse otro. En el caso anterior, Daniela Ugolini, al reconocer que no sería nombrada, renunció a la postulación.


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