9 de julio 2010 - 00:00

Desaparecen otras dos estaciones de servicio

El destino de la mayoría de las estaciones de servicio porteñas parece estar sellado: dejar su lugar a torres de departamentos u oficinas. Los últimos dos casos de esta tendencia son dos gasolineras sobre la avenida Del Libertador, una de ellas ya cerrada y otra a punto de ser tapiada y en proceso de demolición.

Una está en el cruce de la avenida con Juramento, donde hasta la semana pasada funcionaba una estación de servicio YPF; la otra fue la «nave insignia» de la frustrada incursión de la estatal venezolana PDVSA en la Argentina, y está en la esquina de la calle Arias, frente a la ex ESMA.

En ambos casos, un desarrollador con el vehículo de un fideicomiso compró cada uno de los terrenos y harán dos proyectos bastante diferentes entre sí, pero con el elemento común de erigirse donde antes se vendían naftas, gasoil y aceite.

Una fuente cercana a los constructores dijo a este diario: «Es inevitable que esta tendencia se consolide: cada vez hay menos terrenos disponibles en Capital, y los desarrolladores nos enfocamos a lo que hay, en este caso las estaciones de servicio». Agregó que «es un doble motivo: por una parte, el mercado inmobiliario creció de manera exponencial, y en sentido inverso, la venta de combustibles ya no es negocio. No lo es no sólo en Buenos Aires, sino en ninguna de las grandes ciudades del mundo: usted no va a ver una estación de servicio en la Quinta Avenida o en Champs Elysées; están en la periferia o en calles laterales».

Las desapariciones apuntadas se suman al cierre de estaciones de servicio emblemáticas, como la Shell de Oro y Cerviño y la de Del Libertador y Blanco Encalada (esta última, adquirida por el mismo grupo que compró las otras dos sobre Del Libertador) y la de Lenadro N. Alem y Córdoba. En algunos meses más también se cerrará la Shell de Del Libertador y Virrey del Pino, al costado del túnel bajo las vías. Ahí también habrá departamentos en lugar de surtidores.

Está claro entonces que donde se pueda construir en altura, el expendio de nafta dejará paso a los ascensores. Sin duda, permanecerán algunas «perlas», como la Esso de Del Libertador y Salguero (propiedad de la petrolera, que no tiene interés en venderla por la condición de «flagship» de esa ubicación para la marca) o la YPF de Figueroa Alcorta y Echeverría, sitio en el que obviamente nunca podrá edificarse por estar en pleno parque Tres de Febrero.

En lo que hace a los proyectos puntuales, en ambos casos se harán espacios comerciales, y la inversión rondará para cada edificio los u$s 20 millones; la torre de Juramento tendrá 13 plantas; y la de Arias, quince.

Todas ellas, lo mismo que la ex Shell que estaba en la esquina de Del Libertador y Olazábal, deberán atravesar un largo proceso de «sanación» de las tierras.

Sergio Dattilo