10 de agosto 2011 - 00:00

Desbordado, Cameron vuelca 16.000 policías a la calle

David Cameron dialoga con jefes policiales frente a un edificio incendiado en Croydon, al sur de Londres.
David Cameron dialoga con jefes policiales frente a un edificio incendiado en Croydon, al sur de Londres.
Londres - El Gobierno de David Cameron decidió inundar las calles de policías para evitar que se repitan incidentes incendiarios desatados tras la muerte de un joven el jueves pasado, aparentemente por «gatillo fácil» de Scotland Yard. Al menos 16.000 efectivos fueron desplegados por las calles de la capital británica, muchas de las cuales se vieron desiertas, en tanto que un herido el lunes murió ayer.

Cameron, quien suspendió sus vacaciones de verano en Italia, participó ayer de una reunión de un comité de emergencia en la residencia de Downing Street y convocó a una reunión de emergencia del Parlamento para mañana. Hasta anoche, el balance indicaba 550 detenidos, 44 policías y 12 civiles heridos, y destrozos multimillonarios.

En ese sentido, el capitán Doug Beattie, quien actuó en Afganistán e Irlanda del Norte, indicó que tropas del Ejército están listas para actuar si la situación se deteriora. El objetivo sería colaborar con el planeamiento de operativos, la protección de infraestructura esencial como plantas eléctricas y bases nucleares, así como escoltar a prisioneros a comisarías policiales.

«Esto es pura y simple criminalidad y debe ser confrontada y derrotada», declaró Cameron, fuera de Downing Street y tras escuchar los informes de Scotland Yard. «A aquellos que cometieron estos delitos horribles les digo: no sólo están arruinando la vida de otros, y la de las comunidades, se están arruinando potencialmente sus propias vidas», agregó. El gobernante conservador dijo que «hará todo lo posible» para restablecer el «orden y la ley» en Gran Bretaña, tras los peores disturbios e incidentes de violencia en el país en al menos dos décadas.

Según Cameron, las personas que participaron de los disturbios en Londres y otras ciudades del país «enfrentarán todo el rigor de la ley». «Si tienen la edad suficiente para cometer estos delitos, también la tienen para enfrentar los castigos», subrayó en referencia a un niño de 11 años que fue arrestado en Tottenham el lunes a la noche. Más tarde, el primer ministro recorrió algunos de los barrios afectados por la revuelta.

Según informó el diario The Independent de Londres, Cameron ordenó a la Policía emplear balas de goma por primera vez en la historia del país, si la situación «vuelve a descontrolarse».

Esta reacción del Gobierno conservador se da luego de que las fuerzas de seguridad, muy criticadas por su actuación, parecieran impotentes ante los actos violentos, los peores que vive la capital desde hace más de 30 años. En 1981 se desataron piquetes de alto voltaje en Brixton por la muerte de un joven negro, amén de los numerosos incidentes que tuvieron lugar en Irlanda del Norte.

«Simplemente, no tenemos más unidades para enviar» al lugar de los incidentes, pese a haber suspendido las vacaciones de los agentes, reconoció Paul Deller, un agente londinense.

Al menos 525 personas fueron detenidas por los enfrentamientos que se propagaron a otras ciudades del país, entre ellas Bristol, Nottingham, Liverpool y Birmingham. Más de 100 personas fueron acusadas por delitos, y deberán comparecer ante los magistrados.

El efecto contagio llegó ayer a Manchester, donde unos 2.000 jóvenes se enfrentaron con la Policía local. Durante los choques se incendiaron locales y un centenar de personas entró a un centro comercial y asaltó varias tiendas.

El centenar de asaltantes, encapuchados y enmascarados, sustrajo televisores y electrodomésticos, y parecía estar coordinado, ya que algunos de ellos daban órdenes a los otros mientras llevaban a cabo los robos. Todos los locales y bares del lugar cerraron sus puertas.

Scotland Yard informó, por su parte, que un hombre de 26 años que había sido hallado el lunes a la noche con una herida de bala en un vehículo en Croydon, uno de los barrios londinenses más afectados por los saqueos, murió ayer en un hospital local.

Los incidentes se originaron tras una manifestación de familiares de Mark Duggan, de 29 años y padre de cuatro hijos, que falleció en circunstancias aún no aclaradas por disparos de la Policía cuando iba a ser detenido. Según un informe de la comisión investigadora publicado ayer, por el momento «no hay pruebas» de que Duggan haya disparado contra los agentes antes de que fuese abatido, aunque se confirmó que estaba armado.

Por su parte, el ministro para las Comunidades, Eric Pickles, afirmó a la cadena Sky News que las personas que participaron de los disturbios en Londres y otras ciudades del país son «una subcultura». «No vamos a permitir que un grupo de criminales forajidos continúe creando el caos y la anarquía. Estos son una subcultura de criminales que ha decidido no cumplir con las leyes de la sociedad», destacó.

Agencias ANSA, Reuters, AFP, EFE y DPA, y Ámbito Financiero

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