29 de mayo 2017 - 22:02

Desencuentros que amenazan la frágil unidad de Occidente

La del mandatario norteamericano es una voz disonante en el grupo de las potencias.

Taormina (Italia) - "Great!" (excelente) es una de las palabras favoritas del presidente estadounidense Donald Trump, cuyo vocabulario parece más bien limitado y con pocas alternativas. Esa palabra repitió el sábado por la tarde en varias ocasiones en su discurso ante los soldados de la base estadounidense de Sigonella, en Sicilia.

Allí se refirió a la cumbre del G7 que acababa de concluir en Taormina como un "encuentro excelentemente productivo" con "gente excelente" donde se lograron "avances excelentes", una declaraciones que, lenguaje aparte, parecen más bien una amarga sátira.

Porque el encuentro de jefes de Estado y Gobierno de los principales siete países industrializados del mundo en la localidad siciliana dividió más que unió, porque los avances brillaron por su ausencia y porque Trump quedó aislado oficialmente en la declaración final por su reticencias a concretar su postura frente al cambio climático.

"Obsoleto" es otra de sus palabras más utilizadas. Así calificó durante mucho tiempo a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y aunque en la cumbre de la alianza el pasado jueves no lo hizo, sembró la división entre su Gobierno y sus socios. La alianza vive un ataque interno sin precedentes, pero dejó clara su intención de seguir adelante.

Dos cumbres que supusieron dos estrenos en el escenario internacional para Trump y que dejaron de manifiesto la amenaza de división de la comunidad de valores occidentales. Después de que el G8 expulsara a Rusia en 2014 y se convirtiera en G7, el peligro es que el grupo acabe desintegrándose y se convierta en "G0".

Porque si a partir de ahora se convierte en un foro de "seis contra uno", como lo calificaron algunos diplomáticos al margen de la cumbre en referencia a las disputas con Trump para sacar adelante un documento de clausura de sólo seis páginas, su razón de ser puede quedar en cuestión. Sobre todo si ese uno es Estados Unidos, el país más poderoso del mundo. A Trump parece no importarle, como dijeron círculos de los participantes: no tiene los valores de su predecesor Barack Obama, sino que es mucho más egoísta, señalaron.

En la cumbre de dos días en Taormina se centró en los intereses estadounidenses, sin importarle las consecuencias. La lucha contra el terrorismo fue su principal tema, ignorando y torpedeando otros como los intentos del anfitrión italiano de ofrecer una posición clara y completa sobre la crisis de refugiados.

Y en lo que respecta al cambio climático sólo se puede hablar de disenso en el G7: Trump tomará una decisión sobre su permanencia en el Acuerdo de París la próxima semana, anunció en Twitter. Parece posible que saque a Estados Unidos del mismo, algo que sería muy frustrante, tras los años de esfuerzo que costó alcanzar el acuerdo entre todas las naciones. Además, Estados Unidos es el segundo país más contaminante del mundo.

Los participantes en el G7 aseguraron que al menos Trump escuchó los argumentos de los otros seis socios.

Los medios italianos hablaron de una cumbre "entre la impotencia y la irrelevancia".

Cuando un gremio internacional del calibre del G7 aporta tan poca novedad, avance y claridad en un encuentro de este tipo, el esfuerzo y el gasto dedicado parecen excesivos, igual que las decepciones. Gigantes se ven las sumas de dinero necesarias y las medidas de seguridad para los líderes de Alemania, Estados Unidos, Canadá, Japón, Italia, Reino Unido y Francia, que suelen reunirse en lugares idílicos. Al menos para que haya bonitas fotos.

La pregunta que queda ahora es si Occidente se tambalea. Al presidente ruso, Vladímir Putin, le gusta filosofar sobre la "era postoccidente". Y las crisis de la OTAN y el G7 podrían verse como una confirmación de sus tesis.

¿Sigue al menos vigente una comunidad unida por valores occidentales? La próxima prueba de fuego será en sólo seis semanas, cuando el G20 (el grupo de los países industrializados y en desarrollo del mundo) se reúna en Hamburgo, en Alemania. Allí volverán a verse todos las caras: Trump, Putin, la UE, China, Brasil y el resto.

Agencia DPA

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