30 de mayo 2013 - 00:00

Deslumbró al Colón el flautista Pahud

El flautista suizo Emmanuel Pahud eligió para su actuación cuatro obras de lenguajes distintos, del barroco italiano al siglo XX, de audición accesible y gran dificultad técnica.
El flautista suizo Emmanuel Pahud eligió para su actuación cuatro obras de lenguajes distintos, del barroco italiano al siglo XX, de audición accesible y gran dificultad técnica.
Orquesta de Cámara Liszt de Budapest. Solista: E. Pahud (flauta). Obras de J.S.Bach, A. Vivaldi, Federico "El Grande", W. A. Mozart, S. Mercadante y F. Martin (Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 27 de mayo).



La visita de Emmanuel Pahud en la temporada del Mozarteum colmó la sed de todos los públicos: los especialistas (incluyendo a los mejores flautistas argentinos, congregados en la sala casi llena del Colón), sus fanáticos y la gran audiencia, a la que el suizo cautivó desde su primera aparición. Apolíneo, elegante, resuelto, magistral en su arte, Pahud eligió cuatro obras de lenguajes distintos (del barroco italiano al siglo XX), de audición accesible y de gran dificultad técnica, una dificultad que paradójicamente él hace olvidar poniéndose al servicio de la música y la expresión.

Además de este monstruoso virtuosismo, lo primero que llama la atención en Pahud es la variedad de sonidos que puede desplegar desde la flauta moderna. Así, para los conciertos "La tempesta di mare" de Vivaldi y el número 3 en do mayor de Federico II "El Grande", rey de Prusia, adoptó un color más cálido y opaco que el que habría de desplegar más tarde en la "Balada número 1" de Frank Martin. En esta sublime pieza Pahud consiguió también sonidos casi ajenos a los que una flauta traversa puede producir, especialmente en el registro grave. Su ornamentación es perfecta y su fraseo es capaz de dar interés a páginas trilladas, como el movimiento final (Rondó ruso) del "Concierto para flauta en mi menor" número 2 de Mercadante que cerró el programa y que llevó al Colón al delirio.

La Orquesta de Cámara Franz Liszt de Budapest, que celebra su medio siglo, no sólo fue un sostén dúctil y a la altura del solista en las obras mencionadas sino que convenció en las que interpretó entre ellas: el tercero de los Conciertos de Brandenburgo de Bach, la suite de la música incidental de "Abdelazer" de Purcell y el "Divertimento en Fa mayor" KV 138 de Mozart. Sin discursos ni muchos prolegómenos (igual que en el transcurso del concierto) Pahud y la orquesta ofrecieron dos bises: "Libertango" de Piazzolla y la célebre "Badinerie" de la suite en si menor para flauta y cuerdas de Bach, con variantes en la figuración de las repeticiones que suscitaron murmullos de admiración y sorpresa en el auditorio.

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