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Desmienten dracma; ¿vuelve dracma?
Carlos Burgueño - Enviado especial a Bélgica
La situación más grave es la de Grecia, donde el Gobierno de Giorgos Papandreu aclaró, para tranquilidad del bloque, que no piensa abandonar el euro. Pero exige un compromiso de la UE más firme y con menores requerimientos fiscales para poder aplicar políticamente el ajuste en su país. Según el primer ministro griego, sería imposible poder convencer a la dirigencia de aplicar las imposiciones que desde la UE se exigen para un nuevo rescate sin sufrir una nueva oleada de protestas populares.
El nuevo plan de rescate de Grecia, elaborado por Alemania y Francia para evitar la catástrofe de la suspensión de pagos, choca de entrada con la oposición del Reino Unido y abiertas reticencias de Finlandia. El plan debe explicarse y aprobarse el 16 de mayo en la reunión de los ministros de Finanzas de la UE. El Consejo Económico debe después liberar el rescate de Portugal, de 78.000 millones de euros, bloqueado hasta ahora por Finlandia.
El plan consistiría en conceder nuevos préstamos, de 25.000 a 30.000 millones de euros adicionales; extender los plazos de devolución; abaratar el vigente paquete de préstamos de 110.000 millones y suavizar el estricto calendario de reducción del déficit exigido, que supone pasar desde el 15,4% de 2009 hasta el 2,6% en 2014. Para esto, la UE pide que el Gobierno griego se comprometa a un nuevo ajuste fiscal, que incluya reducción drástica en el gasto público (incluyendo eventuales reducciones de salarios de los empleados estatales), reforma integral del sistema jubilatorio y una revisión de los subsidios internos a diferentes sectores económicos e industriales de ese Estado.
El debate sobre si conviene a Grecia mantenerse dentro de la zona euro o revivir el dracma está en el primer término de la agenda económica de la UE. El riesgo de suspensión de pagos con fuertes pérdidas está encareciendo los precios. Desde Berlín, la opinión es otra. El ministro de Economía, Rainer Bruederle, aseguró: «No estoy precisamente por esto (la salida de Grecia del euro), mi opinión es más bien la contraria». En medio de esta situación, la semana pasada se blanqueó la imposibilidad de Grecia de poder recurrir a la colocación de deuda voluntaria, ya que la tasa de interés que le ofrecieron los mercados europeos se ubicó en el 15% en euros. Según los observadores, tomar ese compromiso sería blanquear el default. Grecia no es el único problema que debe tratar esta semana el consejo de la UE. Irlanda anunció que exigirá una urgente reducción de los préstamos de ayuda del bloque y el FMI, actualmente cerca del 10%, para colocarlos nuevamente por debajo del 5%. Portugal sostiene una posición similar.


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