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Despidos en textil brasileña
Paquetá llegó al país en 2006 y abrió su planta en octubre de 2007; allí fabrica calzado para Adidas y también algunos pares de la marca italiana Diadora, de la que es licenciataria. Y si bien Adidas no habría reducido sus órdenes de compra a Paquetá, la reducción de sus exportaciones a Brasil habría causado los despidos.
Los brasileños anunciaron que la planta de Chivilcoy les había insumido una inversión de u$s 20 millones, lo que les permitió ser uno de los principales proveedores de calzado para «la marca de las tres tiras.» En el anuncio se dijo que la fábrica emplearía en una primera etapa a 700 trabajadores, para triplicar esa cantidad hacia 2011. La crisis hizo irreal no sólo el aumento de personal, sino también el número original.
Los empresarios brasileños, en oportunidad de la inauguración de las instalaciones, le agradecieron al entonces presidente Néstor Kirchner las medidas tomadas para proteger el mercado del calzado deportivo fabricado localmente, que incluía -paradoja de la economía globalizada- la restricción para la importación de pares fabricados por la propia Paquetá al otro lado de la frontera. Dado que el Gobierno brasileño nunca aplicó barreras a la entrada de zapatillas hechas en la Argentina, Paquetá aprovechó los menores costos locales para surtir desde Chivilcoy a su propio mercado. Eso se acabó, a pesar de que la semana pasada la Secretaría de Industria poco menos que cerró las fronteras a cal y a canto para el ingreso de pares de cualquier clase provenientes de China.
El grupo Paquetá, fundado en 1945 en Rio Grande do Sul, uno de los mayores fabricantes de calzado de Brasil, hasta la crisis producía 50.000 pares por día.


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