2 de diciembre 2011 - 00:00

Después de Mubarak, el auge islamista augura una nueva era en Egipto

El escrutinio de la primera fase de las elecciones legislativas de Egipto avanza con lentitud. El poder militar que rige la transición alega problemas logísticos, pero el trasfondo es el aparente auge islamista.
El escrutinio de la primera fase de las elecciones legislativas de Egipto avanza con lentitud. El poder militar que rige la transición alega problemas logísticos, pero el trasfondo es el aparente auge islamista.
El Cairo - Las autoridades electorales egipcias pospusieron ayer, por segundo día consecutivo, la difusión de los primeros resultados de las elecciones legislativas, alegando problemas para procesar la gran cantidad de votos emitidos. Sin embargo, el retraso coincidió, sugestivamente, con informes extraoficiales que dieron cuenta no sólo de un supuesto triunfo del partido de la islamista Hermandad Musulmana sino también de un inquietante avance de los salafistas, fundamentalistas de línea dura.

Según los datos oficiosos difundidos hasta ahora por partidos y medios de comunicación, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de la Hermandad, goza de una cómoda ventaja como formación más votada, dejando en el segundo lugar a los salafistas de Al Nur (ver aparte).

Los comicios para la cámara baja del Parlamento que, se cree, terminarán dando una aplastante mayoría combinada a islamistas moderados y radicales, comenzaron el lunes y se celebrarán en las diferentes regiones del país hasta enero.

La Hermandad Musulmana -tolerada informalmente durante la era de Hosni Mubarak- afirmó que sus listas suman hasta ahora más del 40% de los votos. Los salafistas, en tanto, se quedarían con un sorprendente 20%.

«El temor es que si las corrientes islamistas dominan el Parlamento, ésto podría culminar en un sistema no democrático y autoritario bajo cobertura religiosa», afirmó Hasán Nafaa, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de El Cairo. «No queremos reemplazar a Mubarak por un régimen teocrático autoritario», agregó.

El PLJ relativizó los rumores acerca de una posible alianza con Al Nur, al afirmar que las conversaciones sobre un futuro Ejecutivo son «prematuras». Pese a todo, las perspectivas para un frente islamista parecen promisorias, más aún si se tiene en cuenta que ya han votado las grandes ciudades de El Cairo y Alejandría, y que el voto de las provincias rurales, en la segunda y tercera fase, suele ser religioso.

Con 80 millones de habitantes, Egipto es el país más poblado del mundo árabe y suele marcar tendencia por la influencia que ejerce sobre sus vecinos. Desde el inicio de la llamada «primavera árabe», islamistas más bien moderados ya han ganado en Túnez y Marruecos.

La «marea islamista», todavía por confirmar, ya provoca temores entre los laicos y la comunidad cristiana copta de Egipto, que el PLJ quiso calmar ayer con un comunicado en el que instó a construir un Parlamento equilibrado que represente a todo el pueblo.

«Tocar el pelo de la cabeza de un copto es contrario a nuestro programa», declaró, asimismo, el portavoz del partido Al Nur, Mohamed Nur.

Recientes choques entre fundamentalistas islámicos y cristianos coptos derivaron en decenas de muertes y quema de iglesias.

La tensión creada por el retraso en la publicación de los votos -con el argumento de que aún no ha terminado el recuento- se suma a las críticas que ha recibido en las últimas horas la Junta Electoral por la supuesta mala organización de los comicios.

Organizaciones no gubernamentales han recogido abundantes denuncias de infracciones electorales, a la cabeza de las cuales se situaron las formaciones que lideran el recuento de los votos, el PLJ y Al Nur.

Los comicios para elegir la Asamblea del Pueblo (cámara baja), que se celebran en tres fases, son los primeros desde la caída de Mubarak en febrero.

Si finalmente sus resultados se anuncian hoy, podrían coincidir con una nueva manifestación contra la Junta Militar en la plaza Tahrir de El Cairo, donde miles de personas permanecen acampadas desde el pasado 19 de noviembre.

El Movimiento 6 de Abril, uno de los convocantes, señaló que la protesta insistirá en la formación de un Gobierno de unidad nacional que sustituya a la Junta Militar como máxima autoridad, y contra el actual ejecutivo del primer ministro, Kamal Ganzuri.

Precisamente, Ganzuri anunció ayer que espera tener la formación de su gabinete lista para mañana.

«Mi intención -dijo- es formar un Gobierno de salvación nacional que restaure la seguridad en el país para que el pueblo sienta que hay algo nuevo y se reactiven la producción y el turismo», subrayó.

Añadiendo dramatismo al cuadro político, un oficial del Ejército reveló que las reservas internacionales caerían a 15.000 millones de dólares para fines de enero, por debajo de los 22.000 millones de dólares de los que informó el Banco Central en octubre.

Mahmud Nasr, ayudante económico del jefe del Estado Mayor del Ejército, Mohamed Husein Tantaui, señaló en una rueda de prensa que una ampliación del déficit presupuestario podría obligar a revisar las costosas subvenciones, especialmente al petróleo.

La crisis económica ha llevado a la libra egipcia a su nivel más bajo en casi siete años después de que el turismo y la inversión extranjera descendieran drásticamente durante los disturbios ocurridos desde la destitución de Mubarak.

Agencias EFE, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero

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