El nuevo jefe del gigante de Fráncfort, John Cryan, se presentó ante los accionistas como un reformador de palabras claras. Las enormes pérdidas se deben a compras que, como la del Postbank, en su momento parecían éxitos para el banco.
El mal resultado del trimestre incluyó el ajuste del valor del Deutsche Bank por la venta de Postbank, que todavía está en marcha. Deutsche Bank ha pagado dividendos cada año desde la Segunda Guerra Mundial. Su supresión en 2016 daría un colchón financiero a la entidad, que podría invertir en renovar sus sistemas informáticos y otras modernizaciones necesarias, sin recurrir a una ampliación de capital.
Los trabajadores de la empresa también se verán afectados por la nueva línea de austeridad del británico Cryan, que lleva 100 días en el cargo. Caerán las primas y habrá despidos.
| Agencia Dpa |


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