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Diálogos en Wall Street
El experto en mercados internacionales que se escuda con el nombre del personaje Gordon Gekko, de la película «Wall Street», asegura que la caída de la economía norteamericana en el cuarto trimestre será del 5%. «El tercer trimestre (-0,5%) es un recuerdo amable. La actualidad es muchísimo más dura. Con precisión, diez veces peor», dijo, al tiempo que vaticinó que «rige una inercia negativa muy fuerte para el primer trimestre. Con mucha suerte se podrá comenzar a sentir en mayo o junio» el impacto del incentivo fiscal.
Gordon Gekko: Le diría que el tercer trimestre es un recuerdo amable. La actualidad es muchísimo más dura. Con precisión, diez veces peor.
P.: Estamos a un tris de cerrar el cuarto trimestre. ¿Ve posible que termine acusando una retracción inaudita?
G.G.: Sin ánimos de exagerar. La economía chocó contra una pared. No hay mejor evidencia que los escombros a sus pies. Si usted apila los fragmentos que ya están medidos, arribará, sin esfuerzo, a una cifra cercana al 5%. Y sería más profunda de no mediar el bonus sobre el ingreso real por
la merma en los precios de la energía.
P.: Es un acto reflejo contagioso vaticinar una mejoría para dentro de seis meses. No antes.
G.G.: Una cosa es segura: rige una inercia negativa muy fuerte para el primer trimestre.
P.: Lejos de corregirse, los problemas se acentúan.
G.G.: Sin duda. Tómele el pulso al mercado de trabajo. Los pedidos iniciales de subsidios por desempleo trepan un 6% en lo que va de diciembre con respecto al promedio del mes anterior. Si compara los datos al 20 de diciembre con la lectura de cuatro semanas atrás, el salto supera el 10%...
P.: Mal presagio. En noviembre se perdieron casi el 30% de todos los puestos que destruyó la recesión en curso.
G.G.: Así es. Veremos qué ocurre más adelante. La visibilidad dista de ser plena. No todo es negativo. Hay claroscuros. La decisión de rescatar al Citigroup, por ejemplo, fue un mojón importante para calmar los nervios. Sobre todo, la modalidad balsámica que se aplicó.
P.: Muy generosa con los accionistas del banco.
G.G.: Es cierto. Pero que, a la vez, evitó encrespar las aguas. Lo que hubiera transferido el revuelo a sus otros competidores en una secuencia de nunca acabar. Es una lección que se aprendió.
P.: La temida corrida de depósitos -que en su momento disparó una carrera por reforzar las garantías oficiales- no se produjo.
G.G.: Por fortuna. Y también por pericia. En los EE.UU., la banca hoy está sentada sobre u$s 800.000 millones de reservas disponibles.
P.: No hace mucho eran u$s 600.000 millones.
G.G.: Es un colchón que crece a caballo de una Fed muy decidida, que no titubea en su accionar. Y las cifras son menores, pero la situación es similar en la zona del euro. El Banco Central Europeo se moverá con mayor lentitud que la Fed, pero, por cierto, apunta en la misma dirección estratégica.
P.: ¿Alcanzará para ensayar una recuperación económica antes de junio?
G.G.: La política monetaria puede tranquilizar las aguas. Logró estabilizar las condiciones financieras, que es el rol que está cumpliendo ahora con relativo éxito, y devolverles un viso de normalidad.
P.: No es poca cosa que los mercados absorbieran sin mella una avalancha de pésimas novedades provenientes del sector real.
G.G.: Es una bendición. Pero no hay que engañarse. No deja de ser una posición defensiva que, bajo presión, más adelante puede ser vulnerada. Tenga presente que nos espera una catarata de noticias adversas, malos balances, traspiés empresarios (y ojalá que ningún otro Madoff).
P.: Falta tracción. Una fuerza que empuje.
G.G.: Es el rol que uno esperaría de la política fiscal en las difíciles condiciones actuales. Lamentablemente, la transición política demorará una respuesta.
P.: Obama ya anticipó su posición. De manera contundente. Como la asistencia de la Fed, el tamaño de su paquete de estímulo crece cada día que pasa.
G.G.: En el plano de los anuncios, sí. Pero la iniciativa concreta permanece aún en el tablero de diseño.
P.: Está claro que no hubo un acuerdo bipartidario para avanzar en el interregno y ganar tiempo muy valioso.
G.G.: Ya vimos lo que costó alumbrar el rescate a las automotrices. No hubo forma de pasarlo por el Senado ante la cerrada negativa republicana. Por esa realidad y porque habrá que acomodar el frenazo en seco del comercio internacional en las cuentas de producto e ingreso es que no conviene apostar fichas por la performance del primer trimestre.
P.: ¿No cree tampoco que los incentivos fiscales operen a tiempo?
G.G.: Con mucha suerte, se podrán comenzar a sentir en mayo o junio. Y eso tomando como guía los tiempos sumarísimos del primer paquete de aliento.
P.: El que se aprobó este año.
G.G.: Tal cual. Pero piense que una devolución de impuestos sí puede ejecutarse con rapidez extrema. En la medida en que el estímulo proceda por la vía de un aumento del gasto, los tiempos se alargan. Mucho más si se pretende llevar adelante un plan ambicioso de infraestructura. Como la compra de activos tóxicos que planteó el secretario Paulson (y luego no realizó), requiere montar un andamiaje profesional, encarar una etapa previa de evaluación y estudio, y recién después desplegar los primeros desembolsos en los proyectos escogidos.


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