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Diálogos en Wall Street
¿La Fed provocó esta suba en Wall Street, y la consecuente andanada de récords? Sí, pero no fue la reunión de política monetaria, ni el QE3, lo que encendió los ánimos, sino la difusión -desprolija y antes de lo previsto- de los resultados favorables de las pruebas de resistencia del sistema financiero. En la entrevista, nuestra fuente de consulta habitual -el experto que se guarece bajo el alias de Gordon Gekko- nos explica las novedades y sus consecuencias.
Gordon Gekko: Nada que no se supiera. La reunión no fue el gatillo del avance.
P.: Ya me parecía. No hay ninguna referencia -ni siquiera oblicua- a la proximidad del QE3.
G.G.: Ninguna. Habrá que revisar las minutas para saber si es que hay interés en lanzar la iniciativa.
P.: Minutas que recién se conocerán en tres semanas.
G.G.: El 3 de abril.
P.: ¿Será el efecto Grecia, accionado con retardo?
G.G.: Tampoco. Si bien su contribución no es menor. El default desprovisto de traumas ha quitado por fin un tábano molesto del camino.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: Lo que impactó es lo que la Fed iba a decir el jueves.
P.: ¿Con la difusión de los resultados de la última horneada de exámenes de estrés a la banca?
G.G.: Así es.
P.: ¿Ya se filtraron las conclusiones?
G.G.: JP Morgan se adelantó. Voceó su aprobación. Y obligó a anticipar el anuncio oficial.
P.: ¿Cómo es eso?
G.G.: Jamie Dimon reveló que su banco -JP Morgan Chase- había obtenido el visto bueno de la Fed sobre sus planes de capital. Y, ni lerdo ni perezoso, puso sobre la mesa el detalle de sus próximos pasos.
P.: Aumenta la distribución de dividendos.
G.G.: Y recompra acciones en circulación.
P.: Un doble estímulo para los accionistas.
G.G.: Seguro. Los dividendos ordinarios trepan el 20%. Y la recompra de acciones totalizará 12 mil millones de dólares este año y otros 3 mil en el primer trimestre de 2013.
P.: Las cotizaciones de todos los bancos subieron. No sólo la de JP Morgan.
G.G.: Es que hubo que adelantar la información oficial para no dejar a los demás bancos en la nebulosa. Y con ello se precipitó una oleada de anuncios de similar tenor. Wells Fargo, Goldman Sachs se sumaron rápido a la estela del Morgan.
P.: Pero no todas las entidades sortearon el examen.
G.G.: No. Aunque eso quedó claro después de hora. Aprobaron 15 de los 19 bancos y compañías de seguros sometidos al rigor del análisis.
P.: ¿Quiénes bocharon la prueba?
G.G.: Citigroup, Sun Trust, Met Life y Ally Financial.
P.: Me imagino que el mercado les pasará factura.
G.G.: Lo hizo en el «after hours». Sus precios declinan en el mercado poscierre. Con la excepción lógica de Ally Financial, que no cotiza.
P.: ¿Qué significa fallar el examen?
G.G.: Que si se verifica el escenario de estrés proyectado, y se cumplen los planes de capital presentados, el ratio de capital de la entidad no alcanza a cubrir el requerimiento mínimo de capital.
P.: ¿Qué consecuencias trae?
G.G.: Hay que corregir los planes. O emitir más acciones, o contentarse con un esquema menos ambicioso de pago de dividendos o recompra de acciones.
P.: ¿O sea recortar los dividendos actuales?
G.G.: No necesariamente si lo que se propuso era una ampliación. Tal vez alcance con moderarla.
P.: ¿Cuán creíbles son las pruebas de estrés?
G.G.: Mire, eso ya no importa demasiado.
P.: Sin embargo, bien que mueven la aguja del amperímetro.
G.G.: Lo que es creíble es el mensaje de los bancos que aprobaron. Tienen el visto bueno para aumentar el flujo de recursos que pueden girar a sus accionistas. Y nadie duda que lo utilizarán.
P.: ¿No se están descapitalizando otra vez? ¿No es un riesgo?
G.G.: Ésa es la materia que examinó la Fed. Bajo un escenario de dificultades, le recuerdo, que hoy luce altamente improbable.
P.: ¿Es así?
G.G.: Júzguelo usted mismo. Se contempla una situación hipotética en la que el desempleo se eleva al 13% (hoy se ubica en el 8,3%), la Bolsa se hunde el 50% y los precios de la vivienda caen el 29%.

