13 de junio 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Las peripecias de Wall Street nos obligan a consultar a nuestro hombre de confianza. Y Gordon Gekko, tal su seudónimo de guerra, ve una buena oportunidad pese a todos los nubarrones.

Periodista: Río revuelto suele ser ganancia de pescadores. Me da la sensación, sin embargo, de que esta vez hay muchos expertos a los que se los está llevando la corriente. ¿Qué pasó?

Gordon Gekko:
Los negocios que parecen más seguros, a prueba de balas, pueden fallar. Y hay dos o tres "fijas" que se dieron vuelta. Hasta el pescador más avezado se moja si se le hunde la embarcación.

P.: ¿Cuáles?

G.G.: El yen es el número uno. De lejos.

P.: Después de las Abenomics estaba todo armado para que el yen se devaluara contra el dólar muy agresivamente...

G.G.:
Más aún cuando el G-8 y el G-20 dijeron que la política ultraexpansiva de Japón no constituía evidencia de guerra de monedas.

P.: La caída del yen tenía piedra libre. No había obstáculos económicos ni políticos. ¿Cómo fue que se revirtió? Y con tanta virulencia.

G.G.:
Cuando todo el mundo hace la misma apuesta, y todos del mismo lado, la embarcación puede dar una vuelta de campana. Eso fue lo que sucedió. Si además usó el yen como moneda de financiación, imagínese, todo el andamiaje se desmorona. Por eso hay tantos derrumbes. En sitios tan diversos.

P.: ¿Se equivocó Bernanke al mentar la soga habiendo tantos potenciales ahorcados? ¿Manejó mal la Fed el tema del repliegue del QE3? ¿O es un problema -un vicio oculto- propio del QE3?

G.G.:
Cuando Japón anuncia que duplicará la base monetaria, los mercados compran bonos de todos los pelajes, hasta de países cuya existencia se desconoce. Nada importa. ¿La duración? ¿Qué es eso? Cualquier rendimiento es bueno, porque mañana, se piensa, será más bajo. Cuando Bernanke, un mes después, sugiere que el QE3 puede ser revisado, nos vamos al otro extremo. Ni los bonos del Tesoro de los EE.UU. son buenos. Standard & Poor's les mejoró el panorama crediticio, y a nadie le interesó. El QE3 no deja de ser un experimento. Y tiene muchas falencias. Pero el tema crítico es cómo lidiar con un mundo tan bipolar.

P.: Quizás con una dosis mayor de coordinación. Me refiero a los bancos centrales del G-7.

G.G.:
Le acepto la moción.

P.: El yen, en abril, se cayó como un piano. Ahora despega como si fuera un avión a reacción. ¿Dónde estará el equilibrio, la justa medida?

G.G.:
Me imagino que harán falta más de 100 yenes para comprar un dólar, y no los actuales 96. Pero primero el mercado de yenes va a triturar a los que tenían posiciones cortas. Y la manera de hacerlo es con una apreciación.

P.: Lo mismo pasará con las tasas largas, ¿o no? La suba de tasas fuerza a liquidar posiciones y la tasa se empina más. Pero, cuando pase el chubasco, es difícil pensar que la recuperación de la economía permita sostenerlas en un escalón mucho más elevado que el actual.

G.G.:
Bernanke quería cerciorarse de que el proceso denominado de "caza de rendimientos" no estuviera incubando riesgos excesivos. Estamos en la fase de descubrimiento, de profilaxis por prueba y error. Se sacude el tablero y se ve qué se descascara. No es grave, pero es incómodo.

P.: No es grave, pero puede serlo. Se sabe cómo se empieza, no cómo se termina.

G.G.:
No le costará mucho, en ese caso, dar marcha atrás con sus palabras. Lo hará antes que la cosa pase a mayores. De hecho, la vigilia tiene fecha y hora límites. La reunión de la Fed durará dos días y concluye el miércoles próximo a las tres de la tarde. Uno puede imaginar lo que quiera hasta ese momento. Después la Fed mostrará las cartas en el comunicado.

P.: O puede renovar la incógnita hasta la próxima vez. Y median seis semanas entre reunión y reunión.

G.G.:
El escenario más probable es que no haya acción antes de septiembre. Eso calará en algún pasaje. El lunes, James Bullard recordó que la inflación juega un papel importante. Y la inflación aboga por más QE3 y no por menos. Y por último no se olvide que también el QE1 y el QE2 terminaron en su momento. No fue el final de los bonos del Tesoro ni mucho menos.

P.: Fue todo lo contrario.

G.G.:
Correcto. Y el fin del QE3 no ocurrirá antes que culmine 2013. El problema que hoy se ve es el susto. Así como en abril era la euforia. Ya pasará. Lo más valioso para el inversor es que no tiene que comprar los bonos de Ruanda si quiere rendimientos decentes. En un mundo donde la inflación es irrisoria y lo ha sido a pesar de todo el estímulo, se perfila una buena oportunidad para recargar posiciones. Un mes atrás resultaba inaccesible.

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