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Diálogos en Wall Street

Periodista: La Bolsa disfruta de esta ventana de tranquilidad. Wall Street no la pasa mal. Fuera de aquí, la calle está dura. En todas partes. Basta ver el balance de McDonald's. No está fácil ganarse el centavo en el mundo real...
Gordon Gekko: Es así. No hace falta preguntarle a Detroit. Las ventas de McDonald's, sobre una base constante de bocas de expendio, aumentaron sólo el 1% año contra año. Nadie puede decir que carezcan de un buen marketing detrás. O que la empresa haya retaceado las ofertas. Ocurre que el consumidor cuida las monedas. En Europa, las ventas cayeron levemente. Lo mismo sucedió en Australia, en Japón y hasta en China.
P.: Se le pasó factura a la acción de McDonald's, se hundió el 2,5 por ciento, pero la Bolsa en general emergió indemne. Ya lo vimos la semana pasada: los balances de las compañías tecnológicas decepcionaron, pero el mercado escapó por la tangente. Se apoyó en los papeles que marchan bien. Después de todo, las utilidades de las acciones financieras permitirán sacar la temporada de estados contables a flote.
G.G.: El lema es "go with the flow". Y el flujo de recursos -que supo ser tan esquivo hasta comienzos de año- ahora se dirige en grandes cantidades hacia los fondos de acciones. Es un colchón oportuno, unos 30 mil millones de dólares en lo que va del mes, y da tranquilidad.
P.: La Fed disminuyó la presión verbal, y se siente...
G.G.: Sobre todo en los sectores donde el discurso hostil de Bernanke pegó más duro. El rebote del oro es el mejor ejemplo. En un rapto de audacia hoy (por ayer), se animó a cruzar el umbral de los 1.300 dólares por primera vez desde junio.
P.: La Fed aprieta, pero no ahorca.
G.G.: Lo que ahora se insinúa es que quizá tampoco apriete.
P.: Lo escuché a Bill Gross, el mandamás de Pimco, decir que la Fed no endurecerá la política monetaria hasta 2016. ¿Qué quiso decir? ¿Qué el QE3 durará tres años más? ¿O que no subirá las tasas cortas, hoy en el entorno de la zona cero, hasta entonces?
G.G.: Lo segundo.
P.: Pareciera que se interpretó lo primero. La tasa de diez años volvió a hundirse por debajo del 2,50%. Dos semanas atrás había llegado a rozar el 2,75%.
G.G.: Todo el mundo sabe que la Fed no planea tocar las tasas cortas hasta fines de 2014. Como mínimo. Ese tema no está en la mesa de la discusión. Lo que dice Gross no es muy relevante, pero sirve para descomprimir el mercado de bonos, y que ello suceda sí es muy importante, al menos, para su negocio.
P.: El susto está cediendo. En todos los frentes. Bonos, commodities, mercados emergentes. La distensión es notoria.
G.G.: La amenaza del dólar fuerte dio un paso atrás. Amaga y amaga, pero no se concreta. De ahí, el alivio.
P.: ¿Durará?
G.G.: La Fed celebra su reunión el martes y miércoles de la semana próxima. El embargo informativo jugará a favor del status quo...
P.: Nos quedaremos con la versión rosa de las últimas palabras de Bernanke.
G.G.: Así es. Hasta que el cónclave finalice y recibamos el correspondiente comunicado oficial. Allí estarán consignadas las novedades. Si las hubiere.
P.: Si la Fed se alista a recortar el QE3 en septiembre, nos lo dará a entender.
G.G.: Ya estamos avisados, lo cual es una ventaja. No esperaría un ataque de emoción violenta.
P.: La sorpresa podría surgir si la Fed sugiriese que no la mueve la prisa.
G.G.: Correcto.
P.: Aunque quizá prefiera mantener viva la ambigüedad. Pienso que la lectura del comunicado podría no ser cristalina.
G.G.: Le prestaría atención al voto en disidencia de James Bullard, de la Fed de St. Louis. Si se repite, la cosa va en serio. Si Bullard vuelve al redil, y se alinea con el consenso, léalo como que la Fed no fijó posición. Considere que está abierta a una probable postergación, aunque el comunicado no sea muy transparente. Pero significará que la inflación demasiado baja vuelve a ser tenida en cuenta en un pie de igualdad con las demás variables críticas. Si a la Fed le preocupaban los signos de recalentamiento en el mercado inmobiliario, la tirada de datos más recientes señala un rápido apaciguamiento, fundamentalmente, por la suba de las tasas hipotecarias. Y ya dijimos que la economía no derrocha fuerzas.


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