31 de octubre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La Fed no hizo nada fuera de libreto. Pero la Bolsa se asustó igual. ¿Cola de paja o hubo un mensaje escondido? ¿Habrá que pensar en que la compra de bonos puede comenzar a achicarse en diciembre? Gordon Gekko expone su particular opinión.

Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿Qué pasó? No se suponía que la Fed fuera a asustar a nadie.

Gordon Gekko:
Yo no la culparía.

P.: Salió el comunicado oficial tras la reunión y el Dow Jones se derrumbó 100 puntos.

G.G.:
Es verdad. Pero no hay nada en el comunicado que lo justifique.

P.: La Fed, ¿debió decir algo más? ¿Qué se esperaba?

G.G.:
Quizás una descripción más sombría de la actividad.

P.: La economía hoy luce mucho más endeble que en septiembre. Y el texto de la Fed casi no cambió.

G.G.: Son matices. La debilidad que se palpa hoy, en buena medida, se revertirá pronto. Y la desaceleración del mercado de la vivienda está señalada.

P.: La lectura no es la misma. Lo que se entiende entrelíneas es que la Fed no ha quitado de la escena la idea del "taper" -del tamizamiento de la compra de bonos- en lo que resta del año. Todavía es posible que la poda del QE3 comience en diciembre.

G.G.:
Está claro que la Fed no ha querido emitir un salvoconducto gratuito para los inversores de riesgo.

P.: En septiembre, la Fed hizo hincapié en el deterioro de las condiciones financieras. Esa referencia desapareció.

G.G.:
Las condiciones financieras mejoraron. La economía, no.

P.: ¿No le parece que la alternativa de que el "taper" arranque en un mes y medio permanece en carpeta?

G.G.:
Como lo estuvo en la reunión que acaba de finalizar, según dijera James Bullard en su momento. No es un imposible. Es altamente improbable. No sucederá si la situación económica no cambia de manera sustancial.

P.: Aun así, ¿no le parece que los mercados deben corregir las expectativas de que todo se diferirá a 2014?

G.G.:
Realmente, no. Por las razones que marcó la Fed en septiembre. Se necesitan las constancias de una recuperación que gane solidez. Pero acepto que si la Fed nos quiere correr de palabra puede hacerlo con éxito.

P.: Eso no es trivial.

G.G.: Eso no precisa de la emisión de ningún comunicado. Basta con que Ben Bernanke aparezca de la nada y deslice un comentario ácido. O cualquiera de sus colegas. Se comprobó en mayo, si no lo recuerda.

P.: Digamos que a través de un comunicado y no de una declaración específica, el mensaje es menos agresivo.

G.G.:
¿Quiere una sacudida más fuerte?

P.: No es que la pida. Es que hay quien la teme. O se la ve venir.

G.G.:
Espere tres semanas y recibirá copia de las minutas. El comunicado es siempre muy escueto. En cambio, las minutas, si la Fed quisiera asustar a alguien, son mucho más eficaces. Pero, de momento, no está dicho que esa sea su intención. Uno puede afirmar que la Fed no está interesada en traer una banda de mariachis. Eso sí. Pero tampoco se deduce de ello que quiera arruinar la fiesta. O ni siquiera que le moleste.

P.: Laurence Fink -el chairman de BlackRock, una institución que administra más de 4 billones de dólares en activos- habla de mercados burbujeantes. Y señaló que es imperativo que la Fed empiece a recortar el QE3.

G.G.:
La Fed no trabaja a pedido.

P.: Pero puede compartir una visión y una preocupación con un profesional que, después de todo, analiza la misma realidad.

G.G.:
Esther George piensa parecido. Y desde mucho antes. Todo el año votó en desacuerdo con el resto de los miembros del comité de mercado abierto. Y la razón es su temor a los desequilibrios que una política monetaria tan laxa pudiera estar creando. Votó en contra en las siete reuniones realizadas. Siempre en soledad salvo en junio, cuando Bullard la acompañó en el disenso, aunque con una postura en las antípodas.

P.: Si mal no recuerdo cuando Bernanke habló en mayo citó los riesgos del apalacamiento y la toma de riesgos excesivos.

G.G.:
El ambiente festivo no era muy distinto del actual.

P.: Y entonces no es una hipótesis tan tirada de los cabellos.

G.G.: Son dos temas distintos. Uno es que la Fed comience a recortar el QE3. Pudo haberlo hecho en septiembre y no lo hizo porque la economía no estaba a punto. Pues bien, tampoco lo estará en lo que resta de 2013. Sacudir el bote para que los festejos no se pasen de la raya es otro cantar. Es la misma partitura, sólo que sin una concreción posterior. Es enteramente posible. Y en el momento que la Fed lo desee. Y como la Bolsa está tremendamente sobrecomprada no dude que cualquier advertencia hará pronto efecto.

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