3 de julio 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
Dos noticias importantes. Yellen le sale al cruce al BIS: mantendrá las tasas cero. Y la economía vuelve a sumar indicadores robustos. ¿Qué hacer con ello? Las respuestas las acerca Gordon Gekko desde Manhattan.







Periodista: Pasan cosas importantes. El discurso de Yellen y la sorpresa de una robusta creación de empleo privado en EE.UU. -según el informe ADP- pero la Bolsa, en apariencia, no acusa recibo.

Gordon Gekko:
No se crea. No está en la cima en vano.

P.: Dice el New York Times que la presentación de Yellen fue la más significativa desde que tomó el mando en la Fed. La reacción directa fue nula.

G.G.:
Yellen repitió el mantra del "siga...siga".

P.: No es poca cosa. Wall Street recibe el visto bueno explícito de quien pudiera convertirse en el principal enemigo del rally.

G.G.:
Es muy importante, pero no es novedad. Y en materia de cotizaciones, por cierto, no andamos cortos de recorrido. Está en los precios.

P.: El Banco de Ajustes de Basilea (BIS) acaba de exponer la postura contraria con mucho énfasis. El BIS avisa por los riesgos de una política monetaria demasiado expansiva, y urge por apurar la normalización...

G.G.:
La Fed tiene otra visión. Desde los tiempos de Greenspan. Yellen lo confirma. Si hay excesos -en los mercados de deuda o de acciones o inmobiliarios- y suponen riesgos de inestabilidad, los afrontará tomando medidas macroprudenciales y no de política monetaria.

P.: Y Yellen ya nos dijo que tampoco ve excesos. Es música para los mercados.

G.G.:
En líneas generales no los ve. Tiene sus objeciones particulares como ya mencionó al criticar la valuación de la deuda corporativa de baja calidad.

P.: Uno imaginaba a Yellen mucho más sensible a los temas de inestabilidad financiera que el propio Bernanke. Y en esa inteligencia también más cercana a los lineamientos del BIS.

G.G.:
Es así. Pero Yellen prefiere utilizar medidas directas como ser la regulación financiera. Su faena está en marcha. La normativa bancaria se está endureciendo, los requerimientos de capital son mayores y las recomendaciones del banco central -por ejemplo, en el terreno de la financiación bancaria de operaciones de compras apalancadas de empresas (LBO)- son cada vez más restrictivas.

P.: Lo que Yellen no desea es apurar la suba de tasas como herramienta para truncar una posible efervescencia.

G.G.:
Lo juzga una herramienta demasiada tosca, e ineficiente: costosa en términos de actividad económica y poco eficaz para disminuir el foco febril. Defiende una separación entre la política monetaria y la política de estabilidad financiera, aunque admite que puedan conectarse en casos extremos.

P.: Otro hombre de la Junta de Gobernadores, Jeremy Stein, pensaba diferente. Veía un nexo muy claro.

G.G.:
Seguro. Pero Stein ha vuelto a Harvard, y su perspectiva nunca conquistó a la mayoría de sus pares. Yellen manda.

P.: Se esperaba que el informe ADP señalara un aumento de 200 mil puestos de trabajo privados en junio, y la cifra fue 281 mil. Es la más alta desde noviembre de 2012. Mañana (por hoy) conoceremos el informe oficial de creación de empleo. ¿La contracción del primer trimestre fue un espejismo?

G.G.:
Una aberración climática. Ya recibimos otros números sólidos, por encima de lo esperado, provenientes de la venta de autos y viviendas, y un promisorio salto en las nuevas órdenes de fabricación que compila el índice ISM manufacturero.

P.: Si se respira la pujanza que trasuntan estos números, ¿no habrá que modificar también los tiempos de la Fed? No por razones de estabilidad financiera, sino por la realidad de una recuperación vibrante de la economía real.

G.G.:
No venda la piel del oso antes de cazarlo. Una semana atrás, se venía la noche. Y ahora es un sol radiante. Ni lo uno ni lo otro.

Ya hablamos de la desaceleración del consumo privado, que también convive en este cuadro.

La Fed tiene que estar cómoda como está. Y ello incluye la paciencia de no comerse los amagos de debilidad y fortaleza que se vienen intercalando hace tiempo.

P.: La tasa larga subió 10 puntos base. ¿No le dice nada?

G.G.:
Menos de lo que sugiere. Podía exhibir alguna urgencia cuando merodeaba el 3%. Pero ahora, en el 2,62%, tampoco tiene prisa.

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