- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
Reunión de la Fed, y la novedad de un comunicado oficial con nuevo lenguaje y clara admisión de una mejoría. ¿Cómo interpretarlo? Consultamos a Gordon Gekko, quien nos vierte, líneas abajo, su personalísima opinión.

Gordon Gekko: La recuperación económica se afianza, hay un leve repunte en la inflación, y la propia Fed ha dejado que sus halcones se hagan ver. El interés por comprobar si, de paso, se alumbran otras novedades es natural.
P.: Y entiendo que las hubo. El comunicado oficial trae algunas omisiones y añadidos que no son desdeñables.
G.G.: Acusa recibo de la mejoría en la marcha de la economía.
P.: Ya no dice que la tasa de desempleo es "un tanto elevada". Y había todo un párrafo dedicado a la inflación -más bien, a la desinflación- que hizo mutis por el foro. ¿Le parece trivial?
G.G.: No. Para nada. Denota una percepción de progreso que es muy importante. En ambos frentes sensibles, el mercado laboral y la evolución de los precios.
P.: ¿Piensa que la Fed está señalando un cambio de agenda?
G.G.: No. La tarea en curso es el "tapering", la poda de las compras de bonos del Tesoro. La regla tácita es una reunión, un recorte. Y ello se cumplió. A partir de agosto, la Fed adquirirá 10 mil millones de dólares menos de bonos largos al mes.
P.: Para terminar el programa en la reunión de octubre.
G.G.: Eso se dijo en las minutas del cónclave anterior. Con más razón se justifica después de leer este flamante comunicado. La economía dejó atrás el resbalón climático del primer trimestre -esa caída fuera de programa- y ya sabemos que rebotó -de manera convincente- entre abril y junio.
P.: Creció a un ritmo del 4% anual. Esto no sugiere ni debilidad ni estancamiento. ¿No es buen motivo para modificar la agenda de la Fed?
G.G.: El PBI cayó el 2,1% (revisado) a principios de año y ahora salta, como un resorte, al 4%. Si inspecciona las ventas finales, o sea, si deja de lado la variación de inventarios, es un avance del 2,3%, que sucede a una disminución de las ventas del 1% en el primer trimestre. ¿Está bien? Sí. ¿Debemos quemar las naves, por ello? De ninguna manera. La agenda se mantendrá.
P.: Y ni siquiera se adelanta.
G.G.: No hay ningún indicio.
P.: ¿Y la mudanza de lenguaje del comunicado?
G.G.: Procede pari passu con la reactivación de la economía. Pero donde ya no dice que la tasa de desempleo es elevada, se escribe que los indicadores laborales indican "una significativa subutilización de los recursos" disponibles. Es un cambio de matiz, no una declaración de guerra a un nuevo enemigo.
P.: La "desinflación" se retrae. Rápidamente. Y en su lugar aparece una suba de precios que ya merodea, o supera, los límites que les son cómodos a la Fed. ¿No podría ser un gatillo?
G.G.: No, todavía. La Fed está mejor parada ahora que antes si tiene en cuenta su objetivo de lograr una inflación del 2% en el largo plazo.
P.: Las cifras del PBI muestran un salto en las lecturas del indicador favorito de precios de la Fed. El deflactor del gasto del consumo -que en el primer trimestre había trepado el 1,4%- aceleró el tranco en el segundo trimestre: 2,3%. ¿No es una luz amarilla?
G.G.: Es una observación puntual. La tasa interanual es aún muy baja, el 1,6%. Si toma el índice núcleo (ex energía y alimentos), la velocidad anualizada del trimestre fue el 2% y la de los últimos doce meses, el 1,5%. El mercado reaccionó a estos números con más quisquillosidad que la Fed (y que lo razonable).
P.: Una cosa es cierta. No todos compran la parsimonia de Janet Yellen. Volvió el disenso abierto. Charles Plosser votó en contra de la decisión y a favor de señalar con más énfasis cómo la economía se acerca ya al logro de los objetivos de la Fed.
G.G.: Seguro, pero recuerde nuestra última conversación. Pensamos que habría dos disidentes, y no uno. Richard Fisher era el otro, era candidato cantado, y resulta que no tuvo inconvenientes en suscribir el texto común. Es un halcón nato. Pero, a juzgar por su voto, tampoco parece apurarlo una gran urgencia por actuar.


Dejá tu comentario