12 de septiembre 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Los 2.000 puntos del S&P500 seducen a la Bolsa. Y mientras el mercado lateraliza, toda la atención se enfoca en la próxima reunión de la Fed. Gordon Gekko nos explica, a continuación, el poder de las palabras.

Diálogos en Wall Street
Periodista: Una buena semana y el SP500 trepa algunos puntos por encima de los 2.000 puntos. Cuando aflora el nerviosismo, como ahora, el SP500 reacciona rápido y se ubica unos pocos puntos por debajo de los 2 mil. O sea, pase lo que pase, el "precio justo" es 2.000 puntos. Antes, 2.000 puntos eran señal de burbuja.

Gordon Gekko
: El tema de la burbuja está en el congelador. No se resolvió, pero tampoco hay interés en discutirlo.

P.: Nos acostumbramos a la altura.

G.G.: Se probó si resistía y se encontró un piso firme.

P.: Y a otra cosa, mariposa.

G.G.: Así es.

P.: ¿Y cuál es el imán que nos retiene en la vecindad de los 2.000 puntos?

G.G.: Estamos en modo de espera.

P.: ¿Aguardamos la definición en Escocia?

G.G.: Yo diría que la reunión de la Fed el próximo martes y miércoles.

P.: Es una superreunión.

G.G.: De doble jornada; con difusión de comunicado y proyecciones económicas...

P.: Y remata con la conferencia de prensa de Janet Yellen.

G.G.: Cartón lleno.

P.: Leo en Reuters que será la reunión "pivotal" del año.

G.G.: Wow...

P.: Hace tiempo que no existe tanto suspenso con un mitin de la Fed...

G.G.: Quizás ya estemos exagerando la nota.

P.: Exagerando las notas. Se escriben muchas líneas, se especula mucho, sobre todo con los probables cambios de estrategia que estaría por ensayar la Fed.

G.G.: El banco central podría modificar su "guidance" -la orientación, las pistas que arroja- sobre los próximos pasos de la política de estímulo.

P.: Concretamente, se habla de que podría abandonar la fórmula que promete esperar "un tiempo considerable" después de terminado el "tapering" (o sea, la compra de bonos largos) para iniciar la suba de tasas de interés. ¿Cree que es así?

G.G.: ¿Es posible? Sí. ¿Es probable? Tanto como que salga ceca al arrojar una moneda. ¿Significará una mayor urgencia, una prisa creciente por enterrar la política de tasas cero? No.

P.: Se habla mucho, incomoda y pone a la gente nerviosa, pero las chances de que ocurra son el 50%. No se lo puede dar por seguro.

G.G.: Siempre que hay reunión con conferencia de prensa posterior, se teme algún cambio de libreto. Y no debería ser así.

P.: Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia, votó en disidencia la última reunión porque abogaba por reemplazar la expresión "tiempo considerable" por una fórmula que expresara los motivos que podían llevar al banco central a una intervención temprana.

G.G.: No hay dudas de que el tema está en el candelero de la discusión. Pero no es un hecho que se adopte la moción de Plosser.

P.: Aunque se sabe que Plosser no es el único que tiene prisas...

G.G.: Correcto. Pelea codo a codo con Dick Fisher. Pero, por ejemplo, Eric Rosengren, de la Fed de Boston, vería más conveniente demorar los cambios de redacción hasta diciembre.

P.: No es un tema menor.

G.G.: Si la Fed nos quiere sacudir un poco, debería imprimir las modificaciones ahora.

P.: Si "el tiempo considerable" desaparece del comunicado, ¿qué deberíamos hacer, aparte de poner barbas en remojo? ¿Pensar que la suba de tasas se podría disparar antes que termine el año?

G.G.: En febrero, cuando Yellen se estrenaba en el cargo, en su primera conferencia de prensa, se la apuró con esta cuestión. Y, en el afán de ser precisa, dio a entender que la frase se podría reemplazar por la fórmula "seis meses".

P.: Fue un malentendido.

G.G.: Pero es inevitable que se retome la equivalencia aún sabiendo que es un exceso de interpretación. Lo que el mercado teme, al hacer la plancha antes de la reunión, es que la Fed mude su mensaje. Y, por omisión, dé a entender que marzo, y no junio 2015, es la fecha a marcar en el almanaque. Lo bueno es que habrá ocasión de preguntarle a Yellen, en persona, si es o no es así.

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