21 de octubre 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Conversamos con Gordon Gekko, nuestro hombre en las calles de Manhattan, y aprovechamos la calma chicha de Wall Street para hacer una disección de la temporada de balances.

Periodista: El rebote agotó su envión, pero la calma parece duradera.

Gordon Gekko:
Es lo mejor que puede pasar.

P.: La volatilidad implícita de las acciones superó el 40% en agosto, hoy ha descendido al 15%...

G.G.:
Las últimas dos semanas nos volvimos a meter en la zona confortable, por debajo del 20%.

P.: Se nota. Desapareció la sensación de angustia, ya no se escucha hablar de un mercado bear ("bajista") y, de a poco, la pregunta que asoma, aunque con cierta timidez, es hasta dónde puede tirar la suba.

G.G.:
A estos precios, la resistencia es visible. No es fácil perforar hacia arriba. El petróleo podía ser un taladro cuando le apuntó al umbral de los 50 dólares y logró sobrepasarlo.

P.: Pero no prosperó. Devolvió, fácil, unos cinco dólares desde los niveles máximos que tocó en ese repunte.

G.G.:
Lo interesante es que la Bolsa se apoyó en el alza del crudo para trepar, y después no la arrastró. Pudo ignorar la caída, y mantenerse...

P.: La temporada de balances calienta motores. Hasta ahora no hay grandes rugidos. Y sí uno que otro traspié importante. Hoy (por ayer) fue el caso de IBM. El mercado ha sido tolerante con los fracasos, ¿o no?

G.G.:
IBM batió los pronósticos de ganancias, pero no los de ventas. Y rebajó sus perspectivas. El papel cayó el 5,75%. Volvió a los niveles de fines de agosto, de cuando reinaba la zozobra. Es un tratamiento duro.

P.: No es la impresión que uno tiene en general.

G.G.:
Los papeles que traen sorpresas positivas tienen un alza más pronunciada que lo que es habitual, tomando como vara de comparación lo que ha sido la reacción promedio en los últimos cinco años.

P.: El mercado retribuye el buen desempeño, pero, ¿castiga con la misma severidad cuando no se cumplen las expectativas?

G.G.:
Es simétrico, como si fuera un espejo. Quien no estuvo a la altura sufrió una caída promedio del 2,5% del precio de su acción (tomando en cuenta los valores dos días antes de la difusión del balance y dos días después). Y esto también es más acentuado que el patrón histórico.

P.: La temporada de balances debe ser buena, porque el mercado trepó y se mantiene en el techo del rango de precios recientes.

G.G.:
Es mejor que lo previsto, lo cual, permítame la redundancia, es siempre el escenario previsible. Las estimaciones se hunden en demasía, y luego la realidad consigue superarlas. La temporada es buena en ese sentido estricto.

P.: Las ganancias por acción del S&P 500 están cayendo...

G.G.:
El 4,6% interanual. Dos semanas atrás, se pensó que la merma llegaría al 5,5%. Allí anida la sensación térmica de mejoría.

P.: En sentido amplio, el mercado es muy generoso. Van dos trimestres consecutivos de retroceso en la rentabilidad y las cotizaciones apenas corrigieron. Los récords absolutos de Wall Street están a tiro, a menos del 5% de distancia.

G.G.:
Hay un shock petrolero que distorsiona los números. Y los inversores separan la paja del trigo. Si uno segrega el sector de las compañías de energía, las ganancias por acción están creciendo el 2,8%.

P.: ¿Con eso alcanza para dar vuelta la página? ¿Aprobamos el examen?

G.G.:
Vimos un poco más de 60 balances, faltan un poco menos de 440. No obstante, se advierte una tendencia que difícilmente cambie tanto como para obligarnos a mudar de opinión. El 80% de las compañías está superando las expectativas de ganancias (en promedio por un margen de más del 6%). Sólo la mitad logra batir las expectativas de ventas. Y sus comentarios sobre el futuro son, cuando no negativos, muy mesurados.

P.: Celebramos la mediocridad.

G.G.:
Me temo que será así hasta el año próximo. Veremos mejores números de la economía antes que mejores balances. Y si no aparecen los primeros, no sueñe con los segundos (salvo una caída significativa del dólar en el mundo).

P.: ¿La Bolsa podrá aumentar sus cotizaciones así? La realidad de las empresas es patética; lo único lujoso son sus precios.

G.G.:
No creo que el mercado pueda sobrepasar en mucho un ratio de 16 veces las ganancias esperadas. Que es precisamente donde se ubica hoy. La valuación nos puso un techo todo el año.

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