20 de enero 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

El blues del petróleo todo lo invade. China trajo buenos números, las acciones se prendieron al alza, pero volvieron a mascar el freno ante la debilidad del crudo. Nuestra pregunta a Gordon Gekko: ¿Hasta cuándo?

Periodista: Los rebotes de la Bolsa, que ya han sido varios, se derriten como un helado al rayo de sol. No es tan difícil fabricarlos, lo imposible es lograr que se mantenga el ánimo positivo.

Gordon Gekko:
Hoy (por ayer) tuvimos toda una mañana alcista, por primera vez en el año, pero después volvió a nublarse.

P.: Queda clarísimo, en el corto plazo, que la tendencia es para abajo. No hay con qué darle. Ni siquiera con buenos balances.

G.G.:
La caída vertical se detuvo porque la sobreventa era realmente grosera. Ahora para retroceder hay que tomar impulso, el mercado no cae solo, tiene que subir primero.

P.: Como si ya estuviera a ras de suelo...

G.G.:
Wall Street, con estos altibajos, está horadando el piso de agosto del año pasado. Sin estridencias, como quien no quiere la cosa...

P.: Entonces, no hemos tocado fondo. Lo que sirvió de piso y contención en agosto, a duras penas logra sostenerse. Vamos de mal en peor, todavía.

G.G.:
China aportó números de crecimiento que trajeron alivio. Y, sin embargo, no fue suficiente para lanzar una contraofensiva perdurable.

P.: ¿Son números creíbles?

G.G.:
No se les puede creer a los chinos en condiciones benignas, menos cuando están en dificultades y las cifras son juez y parte. Pero el mercado las dio por buenas. La prueba está en que no hubo zozobra.

P.: China sale de escena, pero el petróleo lo reemplaza en el acto. El show debe continuar, y por cierto no es del agrado de los inversores.

G.G.:
La Bolsa rebotó con las noticias de China. Que el gigante de Asia crezca el 6,9% (o que eso digan sus autoridades) es información excelente, mucho mejor que lo que se temía, aunque también sea verdad que es la tasa de expansión más baja en un cuarto de siglo. Lo curioso es que hacia eso del mediodía quedó en el olvido, ya no era lo más relevante...

P.: La Bolsa rebotó, el petróleo no acompañó. Divergencia clave. Y otra vez la pulseada la ganó el crudo. Las acciones tomaron la dirección que les marcó la cotización del barril.

G.G.:
Al diablo con las sabias palabras de James Bullard (Fed de Saint Louis) de la semana pasada. ¿Lo recuerda?

P.: Tuvimos un Bullard rally que por lo menos duró hasta la Happy Hour. Nos dio respiro, evitó el mal trago. Pero el truco no funcionó.

G.G.:
Bullard no logró su objetivo, que era convencer de que si el petróleo se abarata, no por ello se nos vendría la noche.

P.: El petróleo es el talismán del momento, una obsesión excluyente, y no hay cómo esconderlo. Hasta Paul Krugman escribe que lo bueno era una baja moderada de su precio, pero que una caída pronunciada ya no lo es.

G.G.:
Téngalo presente: si abre la canilla y sale petróleo, gratis, confiese todos sus pecados. Si lo regalan es el Apocalipsis. Permítame discrepar. Entiendo los peligros crediticios. Y el daño que sufren los productores. Pero no podemos dejar de ver toda la ecuación, y los beneficios de rebajar el costo de la energía son muy superiores. A menos que usted quiera imputar el daño ambiental (que no es lo que le quita el sueño a Wall Street).

P.: El problema crediticio es muy real. Y verificable.

G.G.:
Seguro. La deuda corporativa de baja calidad rinde cerca del 8% anual, los bonos basura de las compañías de energía rinden más del 17%. Sin embargo, es una situación de estrés específico. Caer, retrocede toda la Bolsa. No sólo las malas compañías. Y no hay una tensión crediticia generalizada. El spread del swap de 2 años -que es una buena medida- es inferior al 1%. El spread promedio histórico -la normalidad- es el 2,46%.

P.: ¿Cómo se sale del atolladero? Esperar que el petróleo haga pie puede llevar demasiado tiempo. Los inventarios de crudo rebalsan...

G.G.:
Si tiene mucho apuro, inyecte miedo. Pero de verdad. Hoy quebramos el piso de la Bolsa de agosto con una lectura de volatilidad del 27%; el año pasado, cuando rebotamos ahí, estábamos por encima del 50%.

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