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Diálogos en Wall Street
Al borde del “brexit” sí o no, los mercados respiran con alivio. ¿Ya pasó el peligro? ¿O se pasean por la cornisa? De ese tema y de la Fed hablamos largo y tendido con nuestro experto, Gordon Gekko.

Gordon Gekko: Hay encuestas de todos los colores. Una semana atrás, es cierto, en su amplia mayoría apuntaban a un triunfo del "brexit". Eso se corrigió, pero no al punto de mostrar un coro unánime.
P.: No se puede alegar que las encuestas estén señalando la voluntad firme de los británicos de permanecer dentro de la Unión Europea.
G.G.: No es así. El último sondeo de You Gov, que publicó The Times, arrojó una ligera mayoría a favor del "brexit": 44% versus 42%. El Daily Telegraph -que se nutre de los guarismos de ORB- dice lo contrario: 46% que quiere irse y 53% que prefiere quedarse. Una semana atrás, ORB mostraba un leve liderazgo de un punto en cabeza del "brexit", y, dos semanas atrás, una luz de siete puntos. En ese momento, The Times tenía la permanencia al frente.
P.: Es una ensalada.
G.G.: Las lecturas son demasiado erráticas. Uno se pregunta si de verdad la gente está deshojando la margarita en un tema tan importante con semejante liviandad de criterio.
P.: No es una buena señal para el futuro, cualquiera sea el resultado concreto del referendo.
G.G.: Que hay confusión es indudable. Que hay descontento, también. Y quizás no existe el vehículo político adecuado para descargarse. El borrón y cuenta nueva puede ser una tentación, pero es temerario. Y aunque la gente acaricie la idea, no parece dispuesta a jugarse el futuro a los dados.
P.: Hizo falta que saliera mucha gente famosa a alertar por los peligros que supone el "brexit" para que la alternativa perdiese predicamento.
G.G.: Imposible negarlo. Las principales autoridades del Gobierno y de los partidos de oposición, artistas, deportistas, el banco central y la Tesorería, los socios europeos, los organismos internacionales. Y hasta financistas como George Soros -que supo ganarle mil millones de libras al Banco de Inglaterra en la crisis de 1992- diciendo que esta vez una crisis del "brexit" sería un drama infinitamente peor...
P.: Será por eso que disminuyó el temor.
G.G.: En este tipo de pulseadas, la gente tiende a favorecer el statu quo a último momento. Esconde su intención, juguetea con la idea de la independencia, que no le molesta, le puede agradar, pero cuando llega el tiempo de la definición, lo que vale es que desiste de dar el salto al vacío.
P.: Estamos cruzando los dedos para que la experiencia se repita.
G.G.: No estamos solos. Las casas de apuestas que llegaron a cotizar el "brexit" con una probabilidad de ocurrencia del 40% hoy lo ubican en torno al 25%.
P.: Contrario sensu, si el "brexit" se verifica, el golpe será mucho más duro ahora que se han alivianado las defensas.
G.G.: Son las reglas del juego. Es así.
P.: Janet Yellen, de la Fed, no sé si la recuerda, pasó por el Congreso. ¿No se le presta atención? ¿No dijo nada relevante? Lo cierto es que no movió el amperímetro.
G.G.: La Fed reservó plaza para actuar en junio, y como ya vimos, canceló su función. Y si bien tiene otra reserva hecha para julio, ya nos anticipó que le bajó los decibeles a la política. Ante los legisladores, Yellen mantuvo la idea de obrar con cautela. La Fed no es un factor irritativo. Acompaña. Si se da el "brexit", saldrá como los bomberos, junto con sus pares de medio mundo, presurosa a apagar el incendio.
P.: ¿Y si los británicos optan, como se cree, por la permanencia? ¿Vuelve la Fed agresiva?
G.G.: Los mercados agresivos, sí. La Fed, no. Hay cambios en su seno. Profundos. Hasta James Bullard mudó de bando, de halcón a paloma sin escalas. Hoy defiende la estrategia de "una suba más y no tocamos más". Ni el año que viene ni el próximo. Por supuesto que puede cambiar de idea, pero no deja de ser un viraje contundente.


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