29 de junio 2016 - 00:00

Diálogos de Wall Street

El shock del “brexit” en pleno despliegue. Tras una fuerta caída, ayer se produjo un rebote. La pregunta a Gordon Gekko: ¿Pasó el chubasco?

Periodista: El "brexit" nos tomó por sorpresa. Fue un baldazo de agua fría para mercados que, el mismo día del referendo, festejaban su "rechazo". No digo que el golpe no se haya sentido, pero, pregunto, ¿esto es todo? ¿Pasó el chubasco?

Gordon Gekko: Este es el efecto impacto, sí. Mucho o poco, depende del activo que analice. Las acciones bancarias europeas sufrieron a lo grande. Los bancos británicos perdieron entre un cuarto y un tercio de su valor en un par de ruedas.

P.: ¿Suficiente?

G.G.: Bueno, es el "brexit", no el apocalipsis. ¿Será perjudicial? Sin dudas. Y habrá que remar mucho, y negociar duro en Bruselas, para que la City de Londres conserve los negocios que hasta la semana pasada nadie le disputaba. Pero tampoco es el fin del mundo. El ajuste ha sido veloz, y en las zonas frágiles, impiadoso. Deutsche Bank, que se anota en todas, recibió una paliza, y aun después del rebote, vale un 44% menos que en enero. Si uno se aleja del ojo del huracán, cruza el Atlántico, recorre Wall Street, toma distancia de los papeles financieros, ve una corrección razonable.

P.: El "brexit" fue imprevisto, los mercados estaban posicionados para una suba, y, sin embargo, fue una evacuación prolija, un retroceso importante pero sin pánico.

G.G.: En ningún momento hubo pánico. Esa es la gran diferencia con los shocks que tenemos frescos en la memoria. Ni qué decir de Lehman, no hay comparación. Pero los episodios repetidos de la crisis de la deuda europea de 2010 a 2012 fueron muchísimo más traumáticos.

P.: ¿A qué atribuye la templanza?

G.G.: A una preparación muy superior. Por empezar el "brexit" no fue un cisne negro. Se sabía hace meses la fecha de la votación.

P.: Pero el "brexit" no era el desenlace esperado.

G.G.: No, pero era un accidente posible, asociado a una probabilidad de entre el 25% y el 40%. Con ese pronóstico de tormenta en danza, usted tenía el impermeable, no digo puesto, pero sí a mano. Los bancos de EE.UU. venían de rendir el examen de estrés, y tenían muy en claro cómo responder a este percance porque le debieron explicar su estrategia defensiva a la Fed.

P.: Los bancos europeos parece que no estaban tan bien parados.

G.G.: Hace añares que venimos hablando de sus problemas de capitalización. Y Mario Draghi lo acaba de reconocer: "No nos podemos permitir no solucionar las vulnerabilidades de los bancos".

P.: Van a cumplirse ocho años de la caída de Lehman. Avanza lento...

G.G.: Es una falta de responsabilidad seria. Pero fíjese que, a diferencia del pasado, no hubo contagio. Los cañones le apuntaron en el acto a los bancos italianos, y la respuesta no se hizo esperar. Mientras las entidades tomaban la asistencia del BCE en el estreno de la nueva línea de pases focalizados, el Gobierno italiano adelantó que prepara un plan de capitalización que rondará los 40 mil millones de euros. En 2012, el "brexit" hubiera prendido fuego a Italia y ahora estaríamos hablando de cómo apagar ese incendio.

P.: A ver si lo entendí bien. No hay contagio. La escenografía es de cartón, pero tenemos mangueras y bomberos listos para actuar en todos lados.

G.G.: Me entendió bien. Los problemas de fondo de Europa subsisten, pero ahora contamos con el bendito muro cortafuegos y no hay que suplicarle a Berlín para poder usarlo.

P.: Uno observa la desazón que generó el "brexit", pero no la euforia, lógica, de quienes se impusieron. ¿Dónde está la algarabía de sus predicadores? A Boris Johnson, por ejemplo, se lo vio apichonado. Como si la cosa hubiera llegado más lejos que lo pensado.

G.G.: El riesgo del "brexit" es político, es la "brexitis", la epidemia de los separatistas. Y, es verdad, esto es un velorio; no una fiesta. Hay preocupación por una decisión que se tomó a la ligera. Si el "brexit" suena una alerta, y es un despertador para Europa, enhorabuena. Y quizás algo de eso hubo en las elecciones de España -con el revival de los partidos de siempre- pero la confusión es grande, y no será sencillo despejarla.

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