19 de enero 2009 - 00:00

DICEN EN EL CAMPO

... que la sequía recién descubierta por muchos funcionarios, aun los de más alto rango, tiene ya un grave impacto económico, no es ninguna novedad. Que semejantes pérdidas se van a agravar si el proceso se prolonga y que, aunque se regularizaran las precipitaciones ahora, el daño es irreversible, eso tampoco sorprende a nadie. Lo que sí constituye una sorpresa -desagradable- para más de uno, es el alto impacto político que está teniendo y que obliga a varios, especialmente a gobernadores, a rever sus posturas respecto del campo en forma radical. Naturalmente, la mayoría de los dirigentes (también sorprendidos por esta novedad) no se engañan respecto de las motivaciones: no es que los gobernadores y otros políticos hayan entendido el problema del campo, sino que de golpe se les complicaron terriblemente las cuentas provinciales y necesitan del auxilio de la Nación para hacer frente a la crítica situación que, para colmo, tiende a empeorar más que a distenderse. Mayor es el apremio de los mandatarios si se considera que en unos pocos meses habrá elecciones legislativas y necesitan revalidar lo obtenido en 2007. De ahí que se espera que la dirigencia sectorial sepa sacar algún provecho de los inesperados aliados que el clima le aportó, aunque varios de ellos están más distraídos con las ofertas para ocupar lugares expectantes en las listas de legisladores. Aun así, otros dirigentes no se engañan con los cantos de sirena, saben que con eso los van a «sacar de la cancha» y, más vale, respaldan la participación de otros y el control de las elecciones, antes de timbear el lugar propio.

... que el asunto político, de todos modos, no aparece como la prioridad de los hombres de campo. Ni siquiera el obvio y demorado enfrentamiento con el secretario del área, Carlos Cheppi, quien, al ser consultado por un periodista, no fue capaz de explicar los últimos anuncios presidenciales. Ni hablar de sus colaboradores inmediatos, los subsecretarios, perdidos de hace meses. Tan así es que prácticamente nadie recuerda siquiera sus nombres. Mucho menos su función, a la luz de los resultados tan desdibujada como sus propias figuras. Es que, de otra forma, no hay otra justificación para que la Presidente, Cristina de
Kirchner, anuncie como un logro y una ayuda para el campo el subsidio para la tasa de créditos para la compra de maquinaria que nadie va a tomar en semejante crisis climática; o que todavía se «evalúe» la sequía cuando el Gobierno de Uruguay, de Tabaré Vázquez, ya lo hizo hace semanas y tuvo los reflejos políticos para declarar la emergencia nacional; o que se siga demorando la ayuda directa para los jaqueados criadores de hacienda («la ayuda va a llegar cuando el rodeo ya esté muerto», señalaba un correntino); y hasta que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les gane de mano a la presidencia y a su par Cheppi, otorgando ayuda directa de maíz, lo que generó un revuelo descomunal pero que, lamentablemente, no provocó el efecto de copia, que es lo que debería haber sucedido. Así las cosas, la impresión que impera es que el Gobierno, literalmente, «está esperando que llueva» como si, además, con esas eventuales precipitaciones cayeran pasto, granos, leche o terneros. Además, la frase «el campo ganó mucha plata en los últimos años», que tanto Ricardo Echegaray de la ONCCA, como Cheppi, se empeñan en imponerle a Cristina de Kirchner, no le hace mucho favor al Ejecutivo. Es como si se dijera: «Usted tuvo mucha salud en los últimos años», pero ahora ya no y no puede echar mano del pasado, no es acumulativo.

... que tampoco la gente de la industria de maquinaria está demasiado conforme, a pesar de la línea de créditos con que pretenden ayudarlos. La mayoría asume que serán muy pocos los productores que se larguen a endeudarse (por más que sea al 8%) en las actuales condiciones, y porque para formar parte de este acuerdo deben comprometerse a no despedir personal durante el período que dure el convenio. Para colmo, parece que el día de los anuncios, los industriales tenían previsto un almuerzo frente a la quinta presidencial con la ministra Débora Giorgi, a fin de conocer los detalles y acercarle una serie de pedidos que consideran imprescindibles para poder afrontar los próximos meses. Pero Giorgi faltó a la cita y dejó a los industriales del interior plantados en el Centro Naval a la espera de una mejor oportunidad.

... que en Santiago del Estero la mortandad ya supera las 50.000 cabezas y llegan a 200.000 las que están en riesgo. En Corrientes, por su parte, además se perdió buena parte del arroz, del tabaco y también la miel por falta de floración, y los incendios espontáneos se multiplican, especialmente del lado del Paraná, donde llovió mucho menos que sobre el Uruguay (aunque el gobernador Arturo Colombi no parece muy enterado de esta situación). El que sí está enterado de la situación en su región es el tucumano José Alperovich, quien se hizo famoso entre los productores en su momento por los excelentes resultados económicos que le daban sus cultivos de soja (sobre los que informaba al ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández). Ahora, en sus campos de Santiago del Estero, parece que no pudo casi sembrar por la seca e, incluso, en su propia provincia, Tucumán, los sojeros tuvieron que cambiar en esta campaña por cultivos de poroto. De ahí que varios analistas estén calculando que la disminución de la cosecha de esta oleaginosa, puntal de la recaudación fiscal y «ese yuyo» para el Poder Ejecutivo, puede caer hasta más de 15 millones de toneladas, sobre los casi 50 que rondó en las últimas campañas.

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