9 de septiembre 2011 - 00:00

Dicen en el campo...

Ricardo Buryayle
Ricardo Buryayle
... que, la semana fue bien movida, con dos hechos salientes que dejaron «gusto a poco»: el anuncio, finalmente, del Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) y la llegada, atrasada, de la tormenta de Santa Rosa. En este último caso, las esperadas lluvias fueron muy escasas, al punto que en prácticamente todos los lugares no alcanzaron para revertir las condiciones de sequía que ya se registran y que están dañando al trigo implantado, además de atrasar la siembra de los granos gruesos en el norte. Naturalmente, los imparables incendios de Córdoba son una de las manifestaciones de lo que viene ocurriendo. El otro hecho, el político, que tuvo a Cristina de Kirchner en el eje, por un lado, causó cierta grata sorpresa entre la gente del interior, a partir del reconocimiento formal que hace el Plan sobre la importancia del sector agroindustrial, lo que no había ocurrido hasta ahora e, incluso, sobre su «aporte superior al 40% en la recaudación del país», cuando hace apenas 5 meses atrás, en la apertura de la sesiones ordinarias del Congreso, se afirmó que apenas aportaba «el 2,5%» de los recursos fiscales. Pero las correcciones dialécticas no se correspondieron con las operativas y el lanzamiento se circunscribió a un anuncio (eventualmente discutible) sobre metas de producción, pero sin especificar en ningún lado cuáles serán, primero, las medidas de corrección para lograrlo, y luego las de promoción para impulsar un crecimiento. Del idioma, ambiguo y apelando a generalidades, tampoco se desprende la solución a cuellos de botella como el déficit energético (electricidad y combustible), o el de infraestructura de caminos, almacenamiento, y puertos, entre otros, imprescindibles para la producción agroindustrial, que surgió después de la palabra oficial. De ahí el gusto «a poco» que quedó y que seguramente llevará a los productores a esperar que se completen los anuncios, y que aparezca un nuevo tramo del PEA, antes de tomar ninguna determinación de incremento productivo.

... que el período incluyó otras varias reuniones de distinto tenor, desde un encuentro técnico de economistas y empresarios, hasta un informe de una de las principales aseguradoras sobre el actual nivel de cobertura agrícola contra granizo, y cuáles las demandas para ampliar el esquema y hasta para sustituir la emergencia agropecuaria por un sistema mucho más efectivo. También hubo varios encuentros privados y hasta la conmemoración, ayer, del Día del Agricultor. En todos los casos hubo datos para todos los gustos, desde los muy informativos como los antecedentes de Isidoro Felcman, el coordinador del PEA y seguidor de Carlos Mattus, el exministro de Economía chileno de Salvador Allende; hasta los alrededor de u$s 600 por tonelada de soja que, dicen, se necesitarían para que el Gobierno pueda dilatar la adopción de medidas correctivas y que no se compliquen más los números internos. También hubo algunos sarcasmos. Por caso, ante la afirmación del ministro Julián Domínguez de que «la riqueza debe quedar donde se produce», alguien preguntó si pensaban, entonces, devolver las retenciones. En realidad, el funcionario estaba con los algodoneros y parece que para ellos, las reglas son distintas a las del resto. Mucho más seria pareció la propuesta de un fuerte grupo empresario que comenzó discretas consultas para averiguar si las entidades del sector los respaldarían para rehabilitar el sistema ferroviario de cargas. La intención de los empresarios es pedirle al Gobierno la asignación de algunos puntos de las retenciones agrícolas para encarar la obra que permitiría recuperar algunos ramales estratégicos de trenes granarios y abaratar así significativamente los costos de transporte, hoy casi monopólicamente en manos de los camiones, con costos muy superiores. La propuesta, atractiva, aún no recibió respuesta.

... que nuevamente las estimaciones agrícolas son motivos de objeciones entre los datos oficiales y los privados. En el caso del trigo 11/12, donde Agricultura sostiene que la siembra ya terminó superando los 4,4 millones de hectáreas, la mayoría de los analistas descree de tal cifra y, entre otras cosas, sostiene que en realidad, la confusión proviene de que se sembró muchísima más cebada (para escapar del devaluado trigo), aunque la evaluación satelital no distingue entre un cultivo y el otro. Además, cae el área en las principales provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, sin mencionar que la falta de precipitaciones ya comienza a alarmar sobre las posibilidades del cultivo. Mucho más llamativo aún es el dato que indica que la cebada forrajera (de inferior calidad que la que va a las malterías) hoy internamente cotiza por encima del valor que consigue el trigo. En otro orden, un rumor que también se difundió bastante fue sobre el retiro de su candidatura a gobernador de Formosa, de parte del ruralista y ahora legislador radical, Ricardo Buryayle. Parece que el hombre del norte prefirió desensillar «hasta que aclare» y reservarse para la próxima vuelta.

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