13 de abril 2012 - 00:00

Dicen en el campo...

Carlos Garetto
Carlos Garetto
... que se podrían llegar a liberar las exportaciones agrícolas. Fue la posibilidad comentada casi como susurro por un altísimo dirigente del sector agroindustrial. Respondería a la cada vez más acuciante necesidad de dólares que tiene el Gobierno y que lo impulsaría, por necesidad, a abrir finalmente el comercio exterior para los principales productos del campo, aunque nadie está demasiado seguro de que ahora sean los productores los que estén muy dispuestos a vender (ni lo nuevo, ni lo viejo). La posibilidad, además, desvela a los aceiteros, ya que esa opción podría hacer disminuir aún más los volúmenes de poroto de soja que tienen para moler este año, ya que sería probable que algún funcionario prefiriera exportar en mayo-junio la soja sin procesar antes que tener que esperar que esta estratégica industria saque sus productos más elaborados a partir de agosto-septiembre. El punto es que el actual porcentaje, superior al 30% de capacidad ociosa del rubro, en ese caso podría ampliarse en forma alarmante, con el peligro de subir también el número de la desocupación. Pero no fue la única pregunta fuerte que se escuchó en la cantidad de reuniones, actos, movilizaciones, etc. que caracterizaron una semana más que agitada en la que los tamberos regalaron 2.000 litros de leche como protesta y los entrerrianos se movilizaron multitudinariamente para reclamar en Paraná por la suba del impuesto inmobiliario (y los van a seguir varias provincias).

Además, se realizó el primer remate de soja de la temporada en la Bolsa de Rosario; una importante empresa semillera presentó un nuevo evento resistente a herbicidas e insectos (desde la raíz) en la Bolsa de Buenos Aires; Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) realizó una nueva reunión para mostrar cómo aumentan los precios de los principales alimentos «desde el potrero hasta la góndola», y el clima (con lluvias intermitentes complicando y frenando la cosecha en varias zonas) y los mercados, entre otras cosas, casi no dieron respiro.



... que podrían llegar a subir (más) las retenciones a la soja. Pues, aunque parezca inverosímil, es una de las posibilidades de compensación de ingresos que manejan en algún sector del Gobierno a medida que avanza la cosecha y se van confirmando los peores pronósticos respecto del volumen a recolectar. Es que los resultados que arroja «la cola de la cosechadora» siguen bajando (previsiblemente) y, a pesar de la suba espectacular de precios en el plano internacional, que llevó a la oleaginosa por encima de los u$s 520 la tonelada, no alcanzaría para compensar el mucho menor volumen. «En Leones la caída de rinde en soja ronda el 40%», reconocía el titular de Coninagro, Carlos Garetto, exintendente de la localidad y productor en la zona, mientras que en Entre Ríos la baja en la cosechadora está dando 5 quintales menos que las ya alicaídas estimaciones previas por el estado del cultivo. Lo cierto es que tanto las Bolsas locales como el propio Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) siguen recortando los pronósticos, situación que seguramente va a continuar profundizándose hasta fines de mayo, cuando ya no quedará más remedio que reconocer que el volumen (real) de la soja se va a ubicar bien por debajo de los 40 millones de toneladas, mientras que el del maíz ya es inferior a los 20 millones. En ese contexto, la probable suba en el precio del pan, a pesar de que se reconozca que los valores de la harina «se movieron poco»; o los de la yerba, aunque el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, sostenga que «no hay motivo alguno para que suba el precio al consumo» (lo que, obviamente, no se condice con lo que sucede en las góndolas de los negocios, donde duplicó su precio en pocos días y tampoco hay), lo único que logra es malhumorar aún más a los productores, que ven recortarse geométricamente la rentabilidad de sus explotaciones, mientras también los consumidores se perjudican. Por eso también sorprendió la frase del ahora subsecretario de Valor Agregado (ex de Agricultura), Oscar Solís, quien afirmó: «Trabajamos por una producción con más productores», ya que viene ocurriendo exactamente lo contrario con una concentración cada vez más marcada en casi todos los rubros.



... que, si de frases poco felices se trata, tampoco le fue en zaga el viceministro Lorenzo Basso, que afirmó, tras parecer olvidarse que la producción transgénica «oficial» en la Argentina ya tiene 17 años, señaló en la Bolsa de Cereales que «hay que trabajar en la evangelización de Africa». Claro, el hombre, de trayectoria netamente académica, se quería referir a la aceptación, en ese continente, de los cultivos genéticamente modificados, pero igual sonó bastante mal. Sorprendió más todavía cuando aseguró que en esa cartera, hasta la sequía, esperaban 114 millones de toneladas en la campaña agrícola actual. El hecho es que la seca comenzó en julio-agosto. ¿Cuándo habrán hecho el cálculo? Y, en todo caso, luego en marzo, la propia Presidente negó que hubiera habido tal situación, que ahora de todos modos se vuelve a confirmar, y con los peores pronósticos. Otro que negó también una información fue el titular de la cámara que nuclea a los frigoríficos exportadores, que aseguró que «no se irán del Foro Mercosur de la Carne», como sí lo hicieron de la organización internacional que nuclea a los principales eslabones de la actividad, la OPIC. Mario Ravettino, del ABC, afirmó, además, que sólo deben dos cuotas de esa organización («otros deben mucho más», sostuvo), y destacó que la entidad que preside «tiene más socios que nunca».

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