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Diez consejos para que las pymes atraviesen la crisis con el menor impacto
La caída de la actividad industrial y los elevados costos que enfrentan las empresas complican la administración diaria. La suspensión de personal, la paralización de la producción y pedir financiamiento son algunas de las opciones más aplicadas durante este contexto para intentar paliar los efectos de la crisis. Sin embargo, si estas medidas no son tomadas con discreción, se pueden transformar en un problema futuro.

Las pymes, ante un contexto de caída de la actividad industrial y sostenida suba de costos, deben tomar medidas para amortiguar los efectos en sus resultados, pero tienen menos margen de actuación que una gran empresa.
Paralizar la producción por un tiempo determinado; recortar puestos de trabajo; pedir financiación; aplicar creatividad y revisar los costos son algunas de las alternativas que pueden ayudar a la pequeña empresa para sobrellevar la crisis.
Pese al contexto actual, la buena planificación siempre es clave para evitar imprevistos que perjudiquen las metas planteadas por la dirección de la empresa. "En un clima de baja en la actividad económica es fundamental que la pyme agudice la búsqueda de oportunidades y dedique algo de su tiempo a replantear su negocio y hacerlo más sustentable no sólo para atravesar la crisis sino para estar en mejores condiciones a futuro", sostiene Laura Gaidulewicz, responsable del programa de Gestión Empresaria para pymes de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica Argentina (UCA).
En este sentido, Víctor Sarasqueta profesor de la Licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), sostiene que "un directivo de una pyme nunca debe dejarse sorprender por variaciones, tanto en forma positiva como negativa, de los parámetros del entorno". Además agrega que "para ello es necesaria la construcción de escenarios con definición de cuatro o cinco variables que sean fundamentales para la pyme. Para ello estos escenarios se deben construir con datos subjetivos y de percepción del directivo de cómo se va a comportar el mercado, clientes y proveedores".
En lo comercial algunas de las medidas a considerar son la de cuidar a "los buenos clientes" prorrogándoles los plazos de pago; mantener las líneas premium que tenga la empresa, pero acompañando la decisión con un refuerzo en las segundas marcas; explorar los espacios de mercado abandonados por competidores que debieron reducir su participación y mantener un nivel mínimo de publicidad para señalizar que "se está vivo".
Ya desde el punto de vista financiero, reducir la exposición en relación con los clientes "malos" y discutir mayores plazos de financiación con proveedores son dos ideas centrales a tener en cuenta. Además, mantener un nivel crítico de liquidez con el objeto de aprovechar oportunidades en el mercado también es una opción.
Revisar
Controlar y revisar lo que se hizo hasta el momento en la empresa es tan importante como la planificación. La etapa de inspección y posterior análisis de los resultados muchas veces no es tenida en cuenta por las pymes y puede ayudar a identificar errores que se cometen antes de que sean irreversibles.
"Mejorar las ventas y repasar los costos son dos cuestiones claves para cualquier pyme, no sólo en contextos como el actual. Lo importante ante una situación en que la rentabilidad se ve jaqueada es que la reducción de costos no afecte la propuesta de valor de mi empresa", indica Gaidulewicz.
La baja de costos debe ser tomada con cuidado por el empresario debido a que puede afectar la calidad del producto final y generar clientes insatisfechos con posibles caídas en las ventas.
"Si los costos son muy altos y estamos en el techo del precio que el cliente está dispuesto a pagar por el producto, una alternativa es buscar nuevos clientes o nichos de mercado o generar otros nichos de productos de mayor rentabilidad que acompañen la oferta original", destacó Gaidulewicz.
La disminución de costos no debe alejar a los clientes o afectar la calidad de los productos debido a la imagen de la marca, que es lo más difícil de construir y sostener para la pequeña empresa. Si no son manejados con precaución, estos conceptos pueden volverse una complicación a futuro que podría llevar a perder clientes. El sector autopartista es uno de los más afectados por el contexto actual y la paralización de la producción por un tiempo determinado es una de las formas que encontraron para paliar la crisis. Desde UADE explican que este tipo de medida se puede tomar si la empresa se encuentra con exceso de stocks. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta decisión acarrea costos internos que deben ser calculados.
"Esta medida deja traslucir que la organización fue sorprendida por los acontecimientos. Para que esto no ocurra, habría que trabajar, por ejemplo, en la búsqueda anticipada de otros mercados, nacionales o importados, para equilibrar los riesgos de producción. Muchas pymes realizan un mix de su giro comercial entre el mercado interno y el mercado internacional", detalló Sarasqueta.
La menor actividad permite revisar cuestiones que fueron abandonadas en el día a día, como reducir el desperdicio en la utilización de capital y de trabajo, con la consiguiente reducción de costos y ajustar la calidad y tiempos de entrega de las materias primas adquiridas a proveedores.
En un ejemplo más extremo, algunas firmas llegan a la decisión de reducir su plantilla laboral. Esta es una medida que depende de las expectativas de la firma debido a que despedir un trabajador, en términos concretos, es relativamente sencillo en tiempos de crisis, pero si luego se revierte la situación económica, volver a capacitar a otro empleado es dificultoso y costoso para la pyme.
"Si se cree que la caída de actividad será prolongada, el recorte es una opción. Pero tendrá que realizar un profundo análisis de los costos que esto implica. Antes de llegar a un recorte de la plantilla, se tendrán que contemplar suspensiones por sectores, por actividad, reducción de horarios o anticipo de vacaciones", recomendó Sarasqueta.
Financiación
La financiación a mediano y largo plazo puede ser una opción para que la empresa se amplíe en el momento de crisis. Sin embargo, antes de sacar un crédito se debe analizar detalladamente el uso que se les dará a los fondos y fijar prioridades debido a que no es lo mismo utilizar el dinero para cuestiones centrales del negocio que para otras secundarias que no son útiles para paliar la crisis.
"En el corto plazo, lo mejor es recurrir al financiamiento de proveedores vía renegociar los contratos, las órdenes de compra, con nuevos plazos y volúmenes. Sin embargo, en el mediano plazo la economía puede volver a crecer y con esto las oportunidades de inversión. Por lo tanto, un buen proyecto puede ameritar la solicitud de financiamiento", sostiene Sarasqueta.
"La financiación no debería descartarse de plano, pero tendría que analizarse bien para qué endeudarnos y qué tipo de deuda adquirir. Si la financiación es sólo dinero que entra para tapar agujeros, es muy difícil después salir de esa rueda. Muchas veces es inevitable, pero es bueno tener conciencia de que estamos comprando un problema a mediano o largo plazo, y que si es un tema coyuntural debemos tratar de solucionarlo con opciones coyunturales que no afecten el desenvolvimiento del negocio", remarcó Gaidulewicz.
Buscar socios comerciales puede ser una alternativa, siempre y cuando no comprometa los pilares del negocio y termine siendo un problema a futuro. "Si lo que busco es una solución puntual a un tema coyuntural, tengo que tener claro que esa alianza es momentánea y que no afecta el corazón de mi negocio si se discontinúa a corto plazo", sostiene Andrea Grobocopatel, que junto con Gaidulewicz trabaja en el programa de Gestión Empresaria para pymes de la UCA.
La alianza con otras empresas debe ser pensada con cuidado y puede presentar oportunidades sostenibles en el tiempo si están acompañadas con una revisión de la idea original del negocio.
"En el mercado existen muchos ejemplos de búsqueda de asociaciones temporales para sobrepasar alguna crisis y potenciar las ventas. Por ejemplo: 'Salchichas con una marca determinada de mostaza'; 'Gaseosas Cola con Fernet' en un pack conjunto" recuerda Sarasqueta, pero advierte que en el actual contexto económico es una opción poco factible ya que "se puede estar señalizando alguna vulnerabilidad económico-financiera".
Muchas empresas apuestan por las soluciones innovadoras al poner en marcha la creatividad. Para una pyme que cuenta con recursos escasos, la planificación y el pensamiento creativo deberían ser constantes. Pero la diferencia está en que en momentos de crisis puede ser crucial para encontrar una salida novedosa para sobrellevar el contexto.
"La cultura creativa e innovadora organizacional es una competencia cada vez más buscada. Esto contempla todo el proceso organizacional, que permitirá diferenciarse en su producto o servicio, por ejemplo, a través de una mayor diversificación del portafolio de productos, cambios de packaging, reducción de cantidades unitarias o incrementar las ventas con ofertas (por ejemplo 2X1)", sostiene Sarasqueta.
"La creatividad es un factor clave de supervivencia. También lo es su manera de tomar los desafíos que la realidad les impone. No se quedan atrapados en la queja. No los paralizan los problemas. Al contrario, parece que los estimula a probar cosas nuevas, y probarse a sí mismos que se puede", opina Grobocopatel.
Por último, Gaidulewicz indica "en contextos como el nuestro, muchas veces hostiles, la creatividad de los que lideran cualquier empresa es fundamental. Esa creatividad les permite muchas veces no sólo resolver la coyuntura sino también generar una nueva oportunidad entrando a un nuevo mercado, focalizar en un segmento de clientes al que no llegaban, o redefinir sus procesos productivos".


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