27 de abril 2009 - 00:00

Dilema K: último tren de Néstor hacia eje “progre”

Néstor Kirchner, por entonces presidente pleno, saluda a Nacha Guevara durante un acto por Eva Perón en Casa de Gobierno. Los observa la primera dama Cristina de Kirchner.
Néstor Kirchner, por entonces presidente pleno, saluda a Nacha Guevara durante un acto por Eva Perón en Casa de Gobierno. Los observa la primera dama Cristina de Kirchner.
«Lo hacemos con él o sin él. Si siente que debe estar, que venga; si no, que se quede en Olivos». Raro aniversario el que los restos del transversalismo montaron hoy para Néstor Kirchner: los seis años de la elección que, en 2003, perdió, pero lo llevó a la presidencia.
Un Luna Park, sin vestigios de peronismo, se abrirá esta tarde para que la «gauche K», menguada tras la fuga de tropas de la progresía vernácula, busque reavivar la aventura de un Kirchner que vea más allá de la fajina de los caciques del PJ y las camperas de la CGT.
Pero, hasta anoche -y quizá hasta un rato antes del acto-, no se lograba desanudar si el invitado estrella estará allí para cerrar el acto. Al punto que, el sábado Eduardo Sigal y Edgardo Depetri se resignaron. Uno de ellos dijo la frase que encabeza esta crónica.
Sigal y Depetri, uno funcionario de Cancillería, el otro diputado -y solitaria espada K en la CTA que estalló contra el Gobierno-, son los ejecutores del shock para revivir la transversalidad. La presencia o no de Kirchner tendrá un significado terminal.
Entre el Frente Grande, el Frente Transversal, los alicistas de Militancia Social y el PI, entre otros grupos y partidos, la «gauche K» planea desplegar más de 12 mil militantes y «cuadros», dicen, en el Luna y en las afueras de ese estadio emblemático.
La excusa es recordar el inicio, aunque accidentado -Kirchner obtuvo el 22,24% de los votos y, perdedor, fue electo cuando, tres días después, Carlos Menem renunció al ballottage- del proyecto político K, que alumbró plural, pero luego se fue cerrando sobre el PJ.
El volumen del acto más la presencia de algunos intendentes, como el quilmeño Francisco «Barba» Gutiérrez, es una movida para darle mayor solidez al espacio.
Hoy, con su ausencia, el patagónico podría dinamitar las últimas semillas de esa aventura que quiere romper fronteras al enlazarse con partidos «progres» de América: alientan un frente continental con los sandinistas, el Frente Amplio uruguayo -rama «Pepe» Mujica-, el PC cubano, el PS unificado de Chávez y, entre otros, el MAS de Evo Morales, a quien esperan en el acto.
Todo para Hugo
Anoche, cerca de Kirchner, evitaban decir que no, pero sugerían que el patagónico podría no concurrir. Es más: el ex presidente, al que la «gauche K» proclamará -vaya o no- como su candidato en Buenos Aires, sólo parece tener ojos para el show de la CGT el 30 de abril.
«El Negro es socio nuestro. Siempre estuvo y ahora está. Por eso, le vamos a pagar en las listas. Va a ser un acto de absoluto apoyo al Gobierno. Los gremios no se olvidan que con este Gobierno se crearon 4 millones de empleos», se irradia, con optimismo, desde Olivos.
Ecléctico, Kirchner festeja el despliegue de Moyano mientras imagina el rol que otorgará a Nacha Guevara en la campaña que viene. Ayer, Daniel Scioli confirmó lo que este diario anticipó en su edición del viernes: la protagonista de Evita será candidata en la provincia.
A los ocho nombres que este diario mencionó la semana pasada hay que agregar algunos más: además de Kirchner, Scioli, Guevara, Sergio Massa, Florencio Randazzo, Cristina Álvarez Rodríguez, Carlos Kunkel y Edgardo Depetri se deben incorporar otros casilleros.
Diana Conti rankea para ocupar el cupo femenino del tercer tercio de la boleta, Héctor Recalde será uno de los nombres con que el Gobierno «pagará» la lealtad de Moyano y Aníbal Fernández podría convertirse en el tercer ministro que figure en la boleta oficial.
No todo, para Kirchner, es ombliguismo. Se dedica, además, a sus opositores. Habla pestes, casi como un despechado, de Felipe Solá y practica distintos formatos de agresión con Francisco de Narváez, sobre quien bromea con su número de Nextel.
Lógica
Kirchner habló con Ricardo Echegaray, jefe de la AFIP, pero controlador a distancia de la Aduana, sobre la investigación en torno a los tres llamados que, según se detectó, se realizaron de un teléfono de De Narváez a Mario Segovia, involucrado en «la ruta de la efedrina».
La lógica fractal de Kirchner se vuelve básica, binaria, con el empresario a quien sospecha como la encarnación de Eduardo Duhalde. Asume, peronista al fin, que la mano más peligrosa para su supervivencia tiene puro ADN PJ.

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