Si es verdad el mito de que los primeros 100 días son claves para un Gobierno, a la mandataria, reelegida en octubre pasado y que inició su nuevo mandato el 1 de enero, se le agotó ayer la mitad de ese período y el clima que ya es turbio puede agravarse en el corto plazo.
En las próximas semanas, la Fiscalía General oficializará ante la Justicia la denuncia sobre la vasta red de corrupción enquistada en la petrolera estatal, en la que, según ha adelantado la prensa local, serán imputados decenas de políticos y parlamentarios, en su mayoría de la base de apoyo a Rousseff.
Mientras se aguarda la lista de políticos implicados en ese escándalo, que le ha costado a la mayor empresa del país una suma aún no precisada, pero que ascendería a miles de millones de dólares, la economía da señales de agotamiento que preocupan al Gobierno.
"Estamos en un ritmo más lento" y "sentimos que el crecimiento se desaceleró y que tal vez el año pasado haya sido negativo", admitió el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, en una reunión con potenciales inversores extranjeros celebrada en Nueva York.
Esa misma percepción tienen los agentes del mercado financiero, que, según un informe divulgado por el Banco Central, prevén que la economía brasileña cerrará este año con una contracción del 0,42%, tras haber crecido sólo un 0,15 % en 2014, según cálculos preliminares.
El agravamiento de la situación económica ha comenzado a ser sentido por los brasileños en el bolsillo, con una tasa de inflación que llegó al 1,24% en enero pasado, cuando además se acumuló una variación interanual del 7,14%.
| Agencia Efe |

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