Dinamizar exportaciones: clave para reenfocar la estrategia de mercados

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 La Argentina padece una deficiencia estructural en materia de inserción comercial externa, que no es nueva. Las exportaciones de bienes en el último ejercicio anual (2015) fueron casi 27.000 millones de dólares menores que las del año récord de 2011. Una razón que explica lo antes expuesto está en factores exógenos (caída del comercio mundial medido en dólares, descenso de precios de nuestros productos exportables, problemas económicos en Brasil, devaluaciones en buena parte de los mercados de destino).

Pero, por otro lado, la Argentina -a la vez- ha exhibido inconvenientes endógenos. Prueba esto descubrir que el comercio mundial cayó en 2015 medido en dólares generados por movimientos comerciales transfronterizos (según la OMC) un 13,5%; pero la razón de ese descenso está esencialmente en la baja de los precios internacionales, porque si se descuenta el efecto de los menores precios el comercio mundial (sólo medido en volúmenes físicos despachados) continuó su leve alza y se incrementó un 2,8% comparado con 2014; y sin embargo, la Argentina exhibió una caída de exportaciones medidas en precios (16% el año pasado) y en volúmenes (1% el año pasado y ya 10% el anterior).

Positivo

En realidad, la evolución de las exportaciones mundiales -medidas en dólares generados- entre el inicio de la década, en 2010, y el año 2015, fue positiva -pese al descenso de 2015-: 5.5%, mientras, la de Argentina fue muy negativa: -16,7%. Lo que esto produce es una pérdida de participación relativa de la Argentina en el comercio global, del 0,46% del total de las exportaciones mundiales en 2010 al 0,35% en 2015.

Ya se han corregido no pocos obstáculos para mejorar las exportaciones (como la eliminación de retenciones, el sinceramiento cambiario y la supresión de permisos exigidos para exportar -ROE-). Pero hay otras correcciones necesarias. Así, otra razón (entre varias, claro) que explica los mediocres resultados, emerge de que la Argentina está vinculada comercialmente a mercados de pobre performance, y no aprovecha otros mercados que sí podrían generar mejores y mayores negocios. Por ejemplo: hay una elite formada por los 10 principales importadores mundiales, y esa elite genera nada menos que la mitad de todas las importaciones mundiales. En esa elite "de los diez" están EE.UU. y China, pero también Corea y Canadá. Pero entre los 25 principales mercados para las exportaciones de la Argentina del año pasado, hay sólo 4 países que figuran en la esa elite.

Por otro lado, una visión más amplia permite advertir que hay en el mundo un conjunto de 30 principales importadores mundiales que genera nada menos que el 80% del total de importaciones del globo; pero la mitad de esos 30 países no figura entre los 25 principales clientes de la Argentina.

El mundo exhibe diferentes marchas. Así, mientras el principal cliente argentino es Brasil, cuyo PIB cayó un 3,8% el año pasado, o mientas Latinoamérica representa más de un tercio del total de exportaciones argentinas y esa región vio descender su PBI el año pasado un 0,3%; Asia emergente logró en 2015 un alza del PBI del 6,6% y Argentina muestra apenas 5 mercados de esa región entre los 20 principales mercados/destino para sus exportaciones (y esos 5 mercados asiáticos sumados, apenas representan el 19% del total de exportaciones argentinas). Del mismo modo, el PIB de Europa emergente creció el año pasado el 3,4%; el de México creció un 2,5%, el de Arabia Saudita creció el 3,4%, o en el Medio Oriente y el norte de África creció un 2,5%; y la Argentina no parece aprovechar oportunidades en estos mercados.

Ocupación

El acceso a muchos de esos mercados requeriría la puesta en marcha de acciones dirigidas a la apertura y a la ocupación comercial. La primera vía de lograr el acceso a mercados requiere el logro de acuerdos comerciales surgidos de negociaciones económicas internacionales, que permita la reducción de aranceles de acceso y la simplificación de restricciones no arancelarias (normas técnicas, regulaciones administrativas y estándares de calidad diversos). Y la segunda vía exige el diseño y la implementación de modernas tareas de servicios a empresas -especialmente a pymes- para la inserción comercial (inteligencia de mercados, asistencia técnica para mejorar los procesos productivos o comerciales, y tareas de promoción y posicionamiento en los mercados escogidos).

Entre esos mercados más dinámicos (y con potencial) aparecen relevantes importadores mundiales como Corea, México, India, Singapur, Taiwán, Emiratos Árabes, Turquía, Tailandia, Rusia, Polonia, Malasia, Arabia Saudita, Vietnam o Indonesia.

Por ende, no es cierto que si en nuestros principales mercados el comercio o la economía no está pasando por el mejor momento, no hay opciones. Las hay, aunque exigen cambios de estrategias, de servicios a empresas y de acciones de las propias empresas, para re enfocarse hacia otros mercados que generan oportunidades (pero para los cuales el acceso comercial requiere desarrollar actividades que permitan el crecimiento de los vínculos comerciales).

(*) Director de la consultora "DNI"; Especialista en negocios internacionales

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