La comisión de Legislación General de Diputados, que comanda Daniel Lipovetzky (PRO), inició ayer -con reunión informativa, por lo tanto no podía dictaminar- el debate sobre una ley de alquileres que votó el Senado el año pasado y que impone límites a las comisiones y a los reajustes que cobran las inmobiliarias.
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"Queremos tener la mejor ley posible, no la que nos vengan a apurar", anticipó el diputado, por lo que la iniciativa sufriría cambios y deberá volver en segunda revisión al Senado. De hecho, el legislador defendió ayer un proyecto propio presentado junto a Karina Banfi (UCR) y Waldo Wolff (PRO).
El texto que votó el Senado -empujado por la legisladora kirchnerista Silvina García Larraburu- deja en claro que no podrá "requerirse del locatario el pago anticipado por períodos mayores a un mes" y tampoco "depósitos de garantía o exigencias asimilables por cantidad mayor del importe equivalente a un mes de alquiler".
La iniciativa además señala que el plazo mínimo de los contratos de alquiler deberá ser de tres años y no de dos, como ocurre actualmente, y se establece que el precio "sólo podrá ser reajustado anualmente", a diferencia del ajuste semestral que empezaron a aplicar las inmobiliarias en el último año.
Sobre este punto, se fija que el reajuste anual deberá hacerse sobre la base de la evolución de los índices de precios al consumidor (IPC) y del coeficiente de variación salarial (CVS), "promediados en partes iguales".
Días atrás, los senadores ultra-K alertaron por una supuesta intención del oficialismo de avanzar con una nueva ley en Diputados, es decir, un proyecto "tapón" que trabaría el debate. Por caso, el año pasado se dio esa situación con la ley que baja las comisiones de las tarjetas de crédito y débito.
Ayer, desde la Cámara inmobiliaria Argentina, Armando Pepe, advirtió que la propuesta aprobada por el Senado "es contraproducente para la actividad". En ese sentido, manifestó que "tener un contrato por dos años con la posibilidad de rescindirlo a los seis meses, le da la posibilidad -al inquilino- de mudarse cuando quiera".
El texto aprobado en el Senado fue impulsado en esa cámara con el aval de la organización Inquilinos Agrupados.
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