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Diputados: tensa sesión de cálculo jubilatorio bajo efecto “preceptor in situ”
• VAIVENES DEL PACTO ENTRE NACIÓN Y 23 PROVINCIAS EXPONEN AL CONGRESO Y A LA POLÍTICA EN GENERAL
Concesiones post "consenso" disminuyeron el poder de Casa Rosada. Dudas de gobernadores para asistir a nueva "foto acuerdo". Quórum activará "guerra de cuestiones de privilegio".
Elisa Carrió, José de Mendiguren, Emilio Monzó y Leopoldo Moreau.
Para el quórum será clave, así como le fue el jueves pasado, la "ayuda" real de parte del intebloque "Argentina Federal", que engloba al PJ -19 diputados- y a legisladores que responden a los mandatarios justicialistas de Tucumán (Juan Manzur) y de Córdoba (Juan Schiaretti), y al misionero Hugo Passalacqua (Frente Renovador de la Concordia), entre otros. Con pegoteo extra de santiagueños, algún monobloque silvestre y la mini tribu de Martín Lousteau, Cambiemos -orden directa para llegar en auto y evitar problemas con los vuelos- debería contar al momento de iniciar la sesión con 135 diputados.
Una vez sancionada la ley, el Ejecutivo pactó el decreto con bono adicional para jubilados y pensionados con haberes inferiores a $10.000 y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. El "amortiguador" alcanzará a más del 70% de los jubilados y pensionados y al 100% de la AUH, y será abonado en el mes de marzo.
El desenlace del polémico debate se dará con tres fallas claras de Cambiemos. La primera es que una parte de funcionarios nacionales, provinciales y municipales del oficialismo prometieron desde hace dos años, y en muy pocos casos con relativo éxito, "achicar" un Estado fofo desde hace décadas, situación potenciada por el kirchnerismo post crisis.
Después de un exacerbante gradualismo, el Estado ajustará en uno de los últimos lugares en los que hay que hurguetear: si bien es cierto que la mecánica actual llevaría a la inviabilidad del sistema jubilatorio en el mediano plazo, Cambiemos podría haber apurado a la comisión bicameral que creó la Ley de Reparación Histórica de 2016, que tiene hasta 2019 para presentar un proyecto de reforma integral. De hecho, es contradictorio contar con ese mecanismo y querer apurar una nueva fórmula de actualización.
El último punto de las fallas fue la poca disposición de los funcionarios que debieron dar la cara por el proyecto. Desde el Congreso, las miras de la oposición e incluso del oficialismo apuntaron al titular de la ANSES, Emilio Basavilbaso, tal como indicó este diario semanas atrás, cuando se dio el debate en el Senado. Otros también miran con bronca a María Eugenia Vidal y a Horacio Rodríguez Larreta, mandatarios que firmaron el consenso fiscal y que aportaron poca defensa a Mauricio Macri en las últimas semanas.
Si Cambiemos logra el quórum necesario, la oposición activará un festín de cuestiones de privilegio -totalmente desvirtuadas en los últimos años, pero avaladas por el reglamento- para intoxicarle la sesión al presidente de la cámara y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, quien el jueves pasado cometió el error de caer ante la tentación pugilística que le ofreció el virulento exradical Leopoldo Moreau, hoy mano derecha de la senadora Cristina de Kirchner.
El Frente Renovador, en tanto, lamentó en las últimas horas el abrazo entre José Ignacio de Mendiguren y el jefe del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, tras la caída de la sesión. "Justo cuando empezábamos a despegarnos del pasado, volvemos a patinar", sentenció un asesor del bloque. No obstante, el exlegislador y aún líder de ese espacio, el serpenteante Sergio Massa, reapareció después de semanas de silencio y no mostró remordimiento por la sintonía de las últimas horas con el kirchnerismo. Una situación similar se dio un año atrás, con el Impuesto a las Ganancias.


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