21 de noviembre 2014 - 00:00

Divertida desmitificación del teatro independiente

Once actores llevan adelante el pandemónium que propone el dramaturgo y director Bernardo Cappa con gran entrega y naturalidad, sin que el desorden reinante afecte la sencillez y frescura de esta comedia de enredos.
Once actores llevan adelante el pandemónium que propone el dramaturgo y director Bernardo Cappa con gran entrega y naturalidad, sin que el desorden reinante afecte la sencillez y frescura de esta comedia de enredos.
"Dadas las circunstancias". Dramaturgia y Dir.: B. Cappa. Int.: C. Appella y otros. Esc.: F. Padrón. Luces: C. Del Bianco. (Sala Vera Vera)

Bernardo Cappa, autor y director de "Los Rocabilis", "Amor a tiros" y "La verdad" (entre otros valiosos títulos del off) viene utilizando, desde hace más de una década, el formato de comedia ligera para tratar temas muy ligados a nuestra idiosincrasia.

Aunque en sus puestas prevalecen el humor, los universos "caóticos y carnavalescos" y "una teatralidad alegre"

-según definición del propio director- el contenido de sus espectáculos siempre revela una mirada crítica sobre la realidad, además de cuestionar ciertas idealizaciones que sólo conducen al estancamiento.

En "Dadas las circunstancias", Cappa empieza por desmitificar a nuestro teatro independiente (elogiado en todo el mundo por su creatividad, calidad actoral y capacidad de autogestión, pero incapaz de financiarse a sí mismo) y termina haciendo foco en cierta naturalización de la ilegalidad y en una alarmante indiferencia hacia el bien común. Dos flagelos que trascienden el mundillo teatral y nos competen a todos.

La obra muestra la intimidad de un grupo que ensaya "La gaviota" de Chejov en el modesto departamentito de la asistente de dirección.

Tras nueve meses de trabajo el proyecto parece ir a la deriva. Situación agravada por la falta de fondos y la demora de un subsidio que no llega. Antiguos resentimientos y el hartazgo propio de una convivencia cuasi familiar que se ve amenazada por el vacío y el fracaso son los síntomas de un dilema que el grupo no puede resolver, ya que su decisión de hacer teatro por "amor al arte" tambalea ante la posibilidad de "hacer negocio" a través de una propuesta económica que pone a prueba la ética de todos sus integrantes.

La aparición de una misteriosa dama dispuesta a aportar fondos, a través de una transacción tan surrealista como ilícita, genera actitudes mezquinas que amenazan con disgregar al grupo. Aunque la realidad ya se había encargado, poco antes, de romper el encuadre artístico con las intromisiones de una vecina chiflada, un portero malandra y otros conflictos individuales. Once actores llevan adelante este pandemónium con gran entrega y naturalidad, sin que el desorden reinante afecte la sencillez y frescura de esta comedia de enredos.

Más allá de sus críticas e ironías, Cappa termina demostrando que en tiempos de tanto individualismo trabajar en grupo es un reto que vale la pena.

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