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DNI: en 2 años, el Gobierno quiere “eliminar” la libreta
Cristina de Kirchner
En la actualidad, hay poco menos de 15 millones de habitantes con el nuevo DNI, sistema que instauró -además de un cambio de color del verde al celeste- la doble certificación: la libreta y una tarjeta similar a la que otorgaba la Policía Federal que quedó relegada.
El plan K es mudar todas las identificaciones al modo tarjeta y completar la base de datos digital que permita, por ejemplo, que en las elecciones de 2015 en los padrones figuren las huellas dactilares y hasta las fotos de los ciudadanos habilitados a votar.
El plazo se deduce de la experiencia pasada: por día, según contó Cristina de Kirchner durante la presentación del proyecto, se elaboran unos 40 mil DNI por día. Con esa proyección, en un año se habrá digitalizado a dos tercios de los ciudadanos.
Es decir, para 2014 se debería transferir la totalidad de los datos al sistema digital.
Clave
La clave de la reforma, dicen en Casa Rosada, está en el traspaso de la información civil del soporte analógico al soporte electrónico. Quedan, todavía, más de 20 millones de habitantes cuyos legajos están en expedientes de papel, a la vieja usanza.
Ayer, el ministro del Interior justificó la decisión. «El Estado recuperó el sentido común en la Argentina» dijo y aseguró que «en todo el mundo, excepto en Sudáfrica, el documento de identidad es una tarjeta». Y aclaró lo obvio: en la actualidad, «todos los documentos sirven».
Y explicó la matriz del plan. Dijo que cuando se comenzó a entregar libreta y tarjeta, se verificó que «todas las personas» tramitaban, además de su DNI, la Cédula de Identidad porque «el formato libreta era poco práctico».
Queda pendiente la cuestión electoral. Hasta ahora, el voto se registra en el DNI libreta y eso sirve como constancia de participación en el acto comicial. Sin libreta, desaparecerá ese soporte por lo cual debe definirse cómo se suplantará el esquema de constancias.
Troqueles
La Presidente, primero y Randazzo, después, hablaron de un sistema de troqueles que sirvan como «comprobante» de pago para los votantes. Esa cuestión deberá luego ser resuelta en detalle cuando se modifique el Código Electoral para incorporar la figura de la tarjeta.
El esquema original es que el votante se lleve un troquel pero, según explican en Casa Rosada, la cuestión es de cambio de modelo: hasta ahora era el ciudadano quien debería demostrar que había votado, en el futuro será el Estado el que disponga de esa información.
Por lo tanto, no está definido si se impondrá un sistema de troqueles, de certificados o directamente una firma en el padrón -sin constancia para el votante- porque lo central será que quede registrado, para el Estado, que determinada persona cumplió con la obligación de votar.
A largo plazo, es probable que se puede -incluso- prescindir de la documentación si, como figura en los planes a mediano plazo del Gobierno, se digitaliza la información de todo el padrón y se cuenta con, además de foto, huellas dactilares de cada elector.
En cuyo caso, hipotéticamente, la confirmación de identidad se logrará con sólo un lector de huellas dactilares.
El proyecto está listo. Cristina de Kirchner anticipó, con ironía, que como no se está en época electoral no habrá problemas para su tratamiento.


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