Los mercados de dólar futuro operaron con bajas en todos los plazos, reflejando que las expectativas de devaluación se fueron atenuando a lo largo de octubre. Por un lado, las tasas implícitas marcaron una tendencia a la baja y se alejaron de sus máximos históricos de fines de agosto, y, por otro lado, tanto los contratos operados como la posición vendida del Banco Central se redujeron considerablemente en comparación a los picos alcanzados a fines de julio. Para los analistas, la mejora en las reservas del Banco Central, ante la implementación del dólar soja, moderó las tensiones cambiaras y aflojó las expectativas del mercado en el corto plazo.
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