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Domínguez y Scioli, a solas luego del “vómito de Dios”
• El gobernador fue recibido en Chacabuco por el presidente de la Cámara Baja.
• Intereses cruzados y sucesión.
Julián Domínguez ofició ayer de anfitrión de Daniel Scioli en su Chacabuco natal, donde cantó Oscar Chaqueño Palavecino. Todavía sigue latente la frase del diputado: “ A los tibios los vomita Dios”.
El Todopoderoso parece entonces haber volcado su malestar intestinal sobre Chacabuco, donde ayer desembarcó Scioli, o de lo contrario, el kirchnerismo ultra le habría suministrado un analgésico destinado al tratamiento sintomático de los síndromes de origen gastrointestinal para tolerar así la irrupción del gobernador en el cierre de la Fiesta Nacional del Maíz y los festejos del 148° aniversario de Chacabuco. Lo concreto es que no se registraron vómitos en la tercera sección electoral aunque tampoco Domínguez se mostró arrepentido de sus dichos contra Scioli.
Éstos tuvieron lugar hace dos meses, el 4 de junio, cuando Domínguez se despachó contra Scioli en un programa de radio: "Se es frío o se es caliente; a los tibios los vomita Dios...". La crítica del exministro de Agricultura no fue casual ni desubicada sino que buscaba alinearse detrás de la embestida tácita que Cristina de Kirchner había ensayado contra Scioli en un acto en Lomas de Zamora, cuando todavía no estaba oficializada la candidatura a diputado nacional del intendente local, Insaurralde, ni tampoco la de su colega de Tigre, Sergio Massa.
Consumada la candidatura del alcalde de Tigre, y lanzado Insaurralde, el gobernador Scioli se hizo cargo de la campaña junto a la Presidente para instalar a Insaurralde y dar pelea en el principal bastión electoral del país en unos comicios clave para definir el mapa del peronismo de cara a 2015. Tanto que ayer en Chacabuco aclaraban que Domínguez "no es un declarante del corto plazo y tampoco se va a retractar", en referencia a los tibios que vomitaría Dios. La posición de Domínguez no es de las más cómodas en la campaña del Frente para la Victoria. El presidente de la Cámara de Diputados, de extrema confianza de la Presidente y del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, mantiene sus aspiraciones de convertirse en el sucesor de Scioli en la gobernación bonaerense dentro de dos años. Una candidatura que aparece como natural para Insaurralde en caso de atornillar un triunfo del Frente para la Victoria en las legislativas del 27 de octubre. El primer candidato a diputado por Buenos Aires en la boleta que logró la reelección de Cristina de Kirchner en 2011 quedó así en una encrucijada que lo obliga, no sólo a caminar la provincia junto a Scioli, sino además a hacer campaña por un potencial competidor para la gobernación 2015.
Domínguez no es ingenuo y por eso mide sus movimientos. Sabe que cualquier traspié de Insaurralde le será facturado directamente a Scioli en su cuenta de pasivos. Y no se retracta de su declaración de hace dos meses. En la celebración de ayer en Chacabuco, Domínguez se encargó de presentar por altavoz al Chaqueño Palavecino. La presentación de Scioli estuvo a cargo de un locutor. El gobernador ensayó un rápido saludo desde el escenario y se retiró. Domínguez quedó solo frente a unos 15 mil asistentes en su pueblo natal.
Aunque el exministro de Agricultura se encargó de dejar trascender que no se retractaba de su parábola bíblica sobre los tibios, también ratificó su pertenencia al cristinismo y ratificó que estará donde deba estar para apuntalar a Insaurralde como candidato de la Presidente. Domínguez priorizó así el proyecto colectivo de los Kirchner antes que sus apetencias personales y aseguró que Insaurralde "representa lo mejor de nuestra política con conciencia nacional, un proyecto sin ambigüedades que da certeza de un futuro con más logros". En el peronismo cristinista ya detonó la interna para la gobernación y tanto Domínguez como el intendente de Lomas de Zamora, en caso de imponerse en las legislativas, deberán convivir en la Cámara baja con los mismos planes a futuro: suceder a Scioli en 2015 de la mano de Cristina de Kirchner.


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