27 de junio 2013 - 00:00

Dramático: sugieren a la familia de Mandela quitarle el respirador

Nelson Mandela, ícono de la lucha contra la segregación racial, se encuentra internado desde el 8 de junio en un hospital de Pretoria, hacia donde diariamente peregrinan cientos de personas.
Nelson Mandela, ícono de la lucha contra la segregación racial, se encuentra internado desde el 8 de junio en un hospital de Pretoria, hacia donde diariamente peregrinan cientos de personas.
Johannesburgo - Los sudafricanos esperaban ayer con resignación la muerte de Nelson Mandela, de 94 años, un ícono mundial de la lucha contra el racismo, luego de que los médicos que lo atienden le sugirieran a su familia la posibilidad de desconectarlo de los aparatos que lo mantienen con vida, informó la prensa local.

El expresidente recibía respiración asistida y cada tres horas debía ser sometido a diálisis por una falla renal, informaron desde su entorno. La gravedad de su situación y la imposibilidad de una recuperación llevaron al equipo médico a hacerles la propuesta a sus allegados, de acuerdo con el diario The Citizen.

En ese marco, el presidente sudafricano, Jacob Zuma, canceló ayer un viaje a Mozambique previsto para hoy, tras visitar a su antecesor en el hospital de Pretoria. "El presidente Jacob Zuma visitó al expresidente Nelson Mandela en el hospital esta noche, 26 de junio de 2013, sobre las 22 hora local, y pudo comprobar que sigue en estado crítico", se puede leer en un comunicado emitido ayer por la presidencia. "El presidente Zuma decidió cancelar su visita de mañana, 27 de junio, a Maputo", se añade en la nota.

"Claramente su gravedad es tal que el presidente Jacob Zuma ha cancelado su viaje", sostuvo luego el vocero presidencial Mac Maharaj a la emisora Talk Radio 702.

El funcionario declinó hacer comentarios sobre los reportes de la prensa.

Mandela, de 94 años, fue hospitalizado el pasado 8 de junio en estado "grave pero estable", tras sufrir una recaída de una infección pulmonar. El pronóstico del símbolo de la lucha contra el apartheid pasó de "grave" a "crítico" el pasado domingo. Mandela contrajo sus problemas respiratorios en las cárceles del régimen racista, en las que pasó detenido 27 años.

La falta de novedades sobre su pronóstico disparó ayer en la prensa local los rumores sobre la reunión urgente que el clan Mandela celebró ayer en su feudo de Qunu (suroeste) para tratar "asuntos delicados" de la familia.

Según publicó ayer el diario sudafricano The Star -que cita fuentes del clan Mandela-, la reunión sirvió para decidir el lugar en que debe ser enterrado el exactivista antiapartheid.

De acuerdo con esa misma fuente, la familia está dividida entre quienes son partidarios de que los restos descansen en Qunu -donde Mandela creció y tiene una casa- y los que prefieren enterrarlo en Mvezo (sureste), donde nació el héroe sudafricano.

Sin embargo, uno de los asistentes al encuentro de Qunu, el político cercano a la familia Bantu Holomisa, aseguró ayer que el objetivo era "informar a los mayores (del clan) sobre el estado de Mandela", y negó que la "cumbre" tratara los detalles del funeral.

Como prácticamente cada día desde el ingreso de Madiba, el primer presidente negro de Sudáfrica recibió la visita de su exmujer, Winnie Madikizela-Mandela, y de sus hijas y nietos.

La actual esposa de Mandela, Graça Machel, no se ha separado de su marido desde el momento de su internación.

El exmédico personal de Mandela, Vejay Ramlakan, fue visto hoy por segundo día consecutivo entrando al centro médico de Pretoria donde se encuentra el célebre paciente.

En el exterior del hospital, decenas de periodistas sudafricanos y extranjeros volvieron a hacer guardia a la espera de noticias.

Volvió a repetirse también la peregrinación de curiosos y admiradores del mito sudafricano, así como los grupos de niños que cantaron canciones y dejaron junto a la valla sus coloridos mensajes de apoyo.

"Dejé un ramo. No fue mucho porque era todo lo que podía pagar", dijo Tsepho Sibanyoni, quien trabaja como conductor. "Él es como Jesús para mí. Tiene un halo dorado. Mandela nunca se vengó de todos quienes lo persiguieron y en cambio dijo 'vamos a unirnos'", comentó Sibanyoni, de 41 años.

La Policía cerró las calles para el tráfico vehicular cerca del hospital, ubicado en el centro de la capital. El pasaje de gente en la puerta principal del edificio aumenta al mediodía y luego de las horas laborales normales.

"Es un momento duro para ser sudafricano y africano, el hombre era un ícono", dijo Steven Makanamsa.

"Cuando se vaya, debemos darnos la mano. Debemos estar unidos. Debemos hacer algo que sea importante en nuestra vida. Eso es lo que nos enseñó, lo que quiere", añadió.

La posibilidad de que el Premio Nobel de la Paz pueda morir en breve empañó los preparativos para la visita del presidente estadounidense Barack Obama, que mañana llegará a Johannesburgo. Según indicaron las fuentes, si Mandela fallece pronto se podría incluso considerar la posibilidad de cancelar la visita de Obama a Sudáfrica, que estaría en medio del luto nacional.

Agencias EFE, DPA, AFP y

Reuters, y Ámbito Financiero