- ámbito
- Edición Impresa
Duhalde pide pacto “patriótico” para terminar con los Kirchner
Eduardo Duhalde, solemne ayer, pidió un acuerdo político y sectorial que incluya al «poder mediático».
final. Todavía de pie, Eduardo Duhalde sonrió complacido al cerrar su metódico show de metrallas a los Kirchner y augurios de triunfalismo patriótico.
No más de 40 minutos, tras un homenaje a Raúl Alfonsín, usó el ex presidente para proclamar, en un simulacro de lanzamiento de campaña, la urgencia de un pacto de unidad nacional, pronosticar el fin del ciclo K y la inevitabilidad del éxito argentino.
El cierre, en el Sheraton Libertador, del ciclo de conferencias del Movimiento Productivo Argentino (MPA), fue la tribuna perfecta, con salón poblado, para que el lomense relance, con más marketing, la versión criolla del Pacto de la Moncloa: Gobierno patriótico de unidad nacional, lo llamó.
Ese esquema, detalló el ex presidente, se sostiene sobre un eje: un acuerdo previo entre los candidatos para fijar una agenda común de políticas de Estado que aplicará, «gane quien gane», el Gobierno electo en 2011.
Es decir: no invitó a un partido -o fórmula presidencial- del acuerdo sino a que los distintos partidos y fórmulas acuerden, previamente, un menú de políticas de Estado para llevar adelante luego de la elección, sin importar quién sea el ganador.
Tiene, latente, una cláusula oculta y, si se quiere, contradictoria: la unidad patriótica, para Duhalde, sólo es posible sin los Kirchner a quienes les dedicó varios tramos: el más duro, para afirmar que en «dos años» se termina el gobierno K.
Al matrimonio le dedicó un parrafada incendiaria en la que, para sorpresa de muchos, reivindicó a Carlos Menem. «No tenemos el liderazgo democrático de Alfonsín; tampoco el liderazgo carismático de Menem; y se desploma, ciertamente, este liderazgo extorsivo».
Un detalle más con doble destinatario: en la enumeración de sectores que deben participar de ese megaentendimiento, Duhalde mencionó al «poder mediático».
Colaboración
La ausencia de capitanías, arriesgó, contribuye a un gran pacto nacional porque los liderazgos «tienden al hegemonismo». Insistió, entonces, con su nueva vedette dialéctica: «Terminar con las matemáticas del egoísmo», es decir, que cada sector colabore le convenga o no. Puro romanticismo ante un auditorio furioso, al acecho, que gruñó cada vez que escuchó alguna referencia al Gobierno.
Aplaudió, como si nada, cuando Duhalde pidió: «¡Basta del egoísmo de los partidos políticos! ¡Es indispensable que lleguemos juntos!».
Y allí prenunció: «Estamos convencidos de que hay que poner toda la energía para que en 2011 alumbre un Gobierno patriótico de unidad nacional».
Con ese objetivo, en parte a través de Carlos Brown, el ex presidente y ex gobernador bonaerense, aseguró que mantiene diálogo con dirigentes de «la UCR, el PRO y otras fuerzas políticas» para «trabajar en conjunto en políticas de Estado a largo plazo».
En el ring side, dirigentes que desde hace tiempo orbitan el planeta Duhalde: Jorge Sar, Fernando «Pato» Galmarini, Gerónimo «Momo» Venegas, Sergio Villordo, Alberto Iribarne y Eduardo Mondino y, entre otros, los economista Javier González Fraga, Eduardo Conesa y Alberto Abad (ex AFIP).
El detalle, en ese océano peronista, fue Mario Losada, ex senador radical, que recibió en nombre de la familia Alfonsín la distinción a Raúl Alfonsín. Hace días, Ricardo, a quien Duhalde quería en el palco, anda por Europa para participar de actos por la resolución del conflicto del Beagle.
Lo demás, aunque con tono más efusivo que otras veces, mostró al Duhalde de siempre, con sus planteos que desafían la percepción callejera: que la Argentina es el «país más fácil de gobernar» y que está, además, «condenado al éxito».
No todo, sin embargo, parece tan simple. La idea de conformar un peronismo bis, con base en las agrupaciones territoriales del PJ, quedó otra vez en suspenso luego de programarse su lanzamiento, primero para el 17 de octubre y luego para el 17 de noviembre.
Duhalde será, como confirmó Venegas, el presidente de ese «PJ no institucional» que, según se planea, será la base desde la cual el caudillo de Lomas pretende iniciar la batalla para recuperar el peronismo, desplazando del partido a Néstor Kirchner.


Dejá tu comentario