25 de agosto 2014 - 00:00

Dúo magistral, tapado a veces por la puesta

Mikhail Baryshnikov y Willem Dafoe en “The Old Woman”: dos “pura sangre” sujetos a un deslumbrante carrousel que controla sus pasos.
Mikhail Baryshnikov y Willem Dafoe en “The Old Woman”: dos “pura sangre” sujetos a un deslumbrante carrousel que controla sus pasos.
A primera vista, cuesta reconocer a Willem Dafoe y a Mikhail Baryshnikov con peinados de caricatura y un maquillaje tan blanco y espeso como el del teatro Kabuki. Hasta que los artistas entran en acción y todo resquemor queda descartado. Ambos componen a un dúo espectral (mezcla de clowns, villanos de historieta y cómicos de cine mudo) que intenta resucitar la alegría del antiguo vodevil. Pero, en el actual limbo donde se mueven, encadenados a una eterna representación sin sentido, sólo pueden reproducir gestos vacíos, movimientos robóticos y muecas crispadas. Enmarcado en esa farsa trágica va surgiendo un cuento macabro, "The Old Woman", del absurdista ruso Daniil Kharms (muerto por inanición en un neuropsiquiátrico al que lo condenó el régimen stalinista).

Este delirante monólogo de un escritor que asesinó o (creyó asesinar) a una anciana quedó atomizado en frases sueltas (con inserts de otros poemas y anotaciones del autor); breves diálogos que involucran a distintos personajes y sugestivos microrrelatos donde siempre ronda la muerte, la violencia, el humor negro y el abismo existencial. Es una de las características de Robert Wilson: representar el mundo de hoy a través de la crisis del lenguaje. El prestigioso director desconfía de las palabras y las reduce a su máxima esencia, además de confrontarlas con otros signos en los que confía más, como por ejemplo la música y el lenguaje de los cuerpos.

Wilson es un artista multidisciplinario cuyos espectáculos pueden ser vistos como cautivantes tableaux vivants de la era digital (y en éste hay escenas que cortan el aliento). Pero dicho rasgo, que sin duda lo enaltece como artista plástico, no siempre es bien recibido por el público teatral que lo acusa de acotar, con su impronta estetizante, el lucimiento de sus actores. En este caso, sería como tener a dos "pura sangre" sujetos a un deslumbrante carrousel que controla sus pasos con un mecanismo de relojería.

Escuchar a Dafoe en vivo, dialogando con un pájaro o describiendo un paisaje cargado de melancolía, es un lujo que se agradece. Al igual que ver a Baryshnikov deslizarse por el escenario con una levedad sublime mostrando, además, cuanto ha madurado como actor.Si el espectador no está al tanto del credo artístico de Wilson tal vez se sienta frustrado ante tanta ruptura discursiva, coqueteo con el enigma y preciosismo de artista plástico. Y sin embargo, pese a estos reparos, "The Old Woman" sigue siendo una experiencia inolvidable.

"The old woman" (en inglés y en ruso con subtítulos en español). Texto: D. Kharms. Adap.: D. Pinckney. Int.: M. Baryshnikov y W. Dafoe. Dir., Esc. y concepto de Ilum.: R. Wilson. (Teatro Opera).

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