18 de mayo 2018 - 00:00

Dura crítica del Vaticano al “canibalismo económico”

El texto, aprobado por el pontífice, remarca que las crisis demostraron que los mercados son incapaces de regularse por sí mismos.

Ciudad del Vaticano - El Vaticano instó ayer a una mayor regulación de los mercados y los sistemas financieros, al señalar que las crisis económicas demuestran que no son capaces de autoadministrarse y que requieren una fuerte inyección de moral y ética.

"Adecuada regulación de los mercados" y "certificación de parte de la autoridad pública" de nuevos productos financieros para prevenir los efectos desastrosos de los títulos "tóxicos" y la especulación salvaje, fijar impuestos a las transacciones offshores, lo cual resolvería "buena parte del problema del hambre en el mundo", son los ejes del escrito elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El documento Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico-financiero (Oeconomicae et pecuniariae quaestiones), de 32 páginas, firmado por los prefectos monseñor Luis Ladaria y el cardenal Peter Turkson, fue aprobado por el Papa.

El pronunciamiento del Vaticano, que ataca el "canibalismo económico" de algunas prácticas financieras, se considera enseñanza oficial de la Iglesia Católica y podría afectar la actitud de sus 1.200 millones de miembros.

El texto indica que la ganancia por la ganancia en sí y no para el bien mayor es "ilegítima" y condena una "cultura del descarte temeraria y amoral que marginó a grandes masas de población, privándoles de trabajo decente y convirtiéndoles en sujetos sin horizontes, sin salida".

El documento emplea términos técnicos como finanzas offshore, hipotecas subprime, negociaciones de alta frecuencia, CDS o credit default swap (permuta de incumplimiento crediticio), sistemas bancarios paralelos, salidas de capital y préstamos interbancarios para ilustrar lo que califica desde vulnerabilidad hasta abuso e ilegalidad en el sistema.

Apelando a que el bienestar material de gran parte de la humanidad depende de los mercados, destaca que es preciso que tengan una sólida base ética para ayudar a todos, incluso los más pobres. Y remarca "lo ingenua que es la confianza en una autosuficiencia distributiva, independiente de toda ética" y "la impelente necesidad de una adecuada regulación".

En los "demasiados canales de evasión fiscal" se sustrae "injustamente la linfa vital de la economía real". "Bastaría una mínima tasa sobre las transacciones realizadas offshore para resolver buena parte del problema del hambre en el mundo: ¿por qué no asumir con coraje el camino de una iniciativa semejante?", propone el documento.

"La reciente crisis financiera era una oportunidad para desarrollar una nueva economía más atenta a los principios éticos y a la nueva regulación de la actividad financiera, neutralizando los aspectos depredadores y especulativos y dando valor al servicio a la economía real", agrega.

"Por el contrario, a veces parece volver a estar en auge un egoísmo miope y limitado a corto plazo, el cual, prescindiendo del bien común, excluye de su horizonte la preocupación, no sólo de crear, sino también de difundir riqueza y eliminar las desigualdades, hoy tan pronunciadas", subraya.

El trabajo vaticano también denuncia a "la evasión y el lavado de dinero sucio constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios".

Agencias Reuters, ANSA y AFP

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