- ámbito
- Edición Impresa
Dura homilía por San Cayetano con sintonía vaticana
El arzobispo Mario Poli celebró la misa ayer y advirtió que Argentina está lejos de vivir como una gran familia.
Homilía. El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, celebró la misa.
En la semana, el Papa Francisco se había referido a la importancia de considerar la dignidad que deriva de trabajar "para ganarse el pan" y advirtió sobre los índices "significativamente altos" de desocupación en el país. Casi un llamado a nutrir los pedidos de trabajo que se realizan cada siete de agosto. Así, se transformó la jornada religiosa en una marcha con contenido político al que se sumaron distintas vertientes (ver nota aparte).
El arzobispo leyó la carta enviada especialmente por el Papa Francisco en la que señaló que "una cosa es tener pan para comer en casa y otra llevarlo a casa como fruto del trabajo", y que sólo esto último es lo que "confiere dignidad", por eso "cuando pedimos trabajo estamos pidiendo sentir dignidad".
Poli, continuando con la comparación con el Bicentenario se refirió a la Casa de Tucumán: "esta casa, lugar de encuentro, de diálogo y de búsqueda del bien común es para nosotros un símbolo de lo que queremos ser como Nación", dijo y remarcó que los patriotas "se jugaron por el pueblo que representaban" entregando "sus vidas, tiempo e intereses sin titubeos" y prometieron a Dios "sostener estos derechos hasta con la vida, lo haberes y la fama".
"San Cayetano amigo nuestro, te pedimos por la fe de este pueblo devoto que te quiere tanto, te venera y quiere imitarte como samaritano: pedile a Dios que no falte el pan y el trabajo en nuestras familias y que conceda a nuestra Patria años de encuentro fraterno. Y que nos de progreso, paz y justicia para todos", pidió el religioso.
La hilera de fieles en las puertas de la iglesia de Liniers le alargó por más de doce cuadras.
El arzobispo mostró una escultura de María Antonia de Paz y Figueroa -conocida como"Mama Antula"-, laica argentina que dedicó su vida a evangelizar y divulgar los ejercicios espirituales después de la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII. El 27 de agosto próximo será beatificada en Santiago del Estero.
"La recordamos hoy aquí porque en su testamento nos dejó la devoción a San Cayetano y les encargó a sus monjitas que edificasen un templo en su nombre, que es esta capilla del colegio, que luego se convirtió en nuestra casa santuario", dijo Poli.

