7 de octubre 2010 - 00:00

Ecologismo confirma su ruptura en Brasil

Dilma Rousseff, la candidata presidencial oficialista en Brasil, recorrió ayer una ciudad cercana a Río de Janeiro junto a Sérgio Cabral, gobernador electo del estado homónimo.
Dilma Rousseff, la candidata presidencial oficialista en Brasil, recorrió ayer una ciudad cercana a Río de Janeiro junto a Sérgio Cabral, gobernador electo del estado homónimo.
Brasilia y Río de Janeiro - La senadora Marina Silva, tercera candidata más votada en las elecciones presidenciales del domingo en Brasil y considerada el fiel de la balanza para la segunda vuelta, admitió ayer que el apoyo del Partido Verde puede dividirse entre la oficialista Dilma Rousseff y el opositor José Serra.

«No puedo decir que habrá una posición única», afirmó ayer Silva en una entrevista radial al ser interrogada sobre la decisión del PV en torno a la segunda vuelta, que se celebrará el 31 de este mes.

Silva reiteró que la posición del PV será decidida en una convención y que incluso podrá anunciar una opción diferente a la de sus correligionarios, varios de los cuales ya han manifestado su preferencia por Serra.

«En un partido como el PV no hay cómo imaginar, incluso por la diversidad, un proceso unánime. Tenemos posiciones diversas. Y fue por eso que cuando me afilié al partido, acordamos que realizaríamos una convención para definir nuestra posición en caso de que hubiera una segunda vuelta», aseguró la ex ministra de Luiz Inácio Lula da Silva y durante décadas miembro de Partido de los Trabajadores.

La ex candidata verde admitió que personalmente puede apoyar a cualquiera de los dos postulantes o incluso permanecer neutral.

Dada la postura mayoritaria de la directiva del PV de alinearse con Serra, una declaración contraria de apoyo o de neutralidad de Marina Silva sería considerada un triunfo por el comando de campaña de Rousseff, que sólo precisa algo más de tres puntos porcentuales más para vencer en el balotaje.

Serra, que obtuvo el 32,61% de los votos, debería, en cambio, captar la totalidad del voto no lulista para vencer.

Con todo, Silva negó en un comunicado divulgado que ya haya aceptado conversar con los dirigentes del PT sobre directrices ambientales en un eventual programa de Gobierno sobre las que podría negociar su apoyo a la candidata oficialista.

Pese a la decisión del PV de definir su posición en una convención que se realizará el 17 de octubre, algunos dirigentes del partido, como el diputado Fernando Gabeira, ya anunciaron su apoyo a Serra.

Gabeira, quien aspiraba a la gobernación del estado de Río de Janeiro, fue derrotado por el actual gobernador, Sérgio Cabral, aliado de Lula y de Rousseff.

Silva intentó mantener el misterio sobre cuál será su postura final, al afirmar que «tengo respeto» tanto por Lula da Silva como por su antecesor Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña al que también pertenece Serra.

Este último, por su parte, pidió ayer la unión de todos los movimientos que se oponen al Gobierno para derrotar a Rousseff.

Rodeado por los seis gobernadores de las fuerzas políticas que lo apoyan y que fueron elegidos el domingo, el postulante reclamó la unidad de la oposición «por el bien de Brasil» y para «recuperar la dignidad» de las instituciones, que en su opinión quedó en jaque con los reiterados escándalos de corrupción en la era Lula.

Serra se quejó también del «abusivo uso de la maquinaria del Estado» en favor de Rousseff en la campaña para la primera vuelta, que consideró un intento de «aniquilar» a la oposición.

Agencias EFE, ANSA y Reuters

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