El ministro de Finanzas griego, "Yanis Varufakis, ha constatado con razón que este curso no funciona", consideró Sinn, autor del libro "La trampa del euro". Sinn está convencido de que si Grecia hubiera salido de la zona del euro hace cinco años, cuando empezó la crisis, "estaría ahora en una situación mejor".
Grecia ha recibido 240.000 millones de euros en dos programas de rescate de la UE, el BCE y el FMI, pero su deuda -cifrada en 317.000 millones a fines de 2014- ha aumentado hasta el 185% de su PIB. "Si vuelven al dracma y efectúan una devaluación, su economía florecerá de nuevo. Tras dos o tres años, la economía comienza", razonó el responsable del IFO, un instituto que elabora el índice de confianza empresarial en Alemania. Sinn "vincularía la salida (de la moneda común europea) con una opción de reingreso. Una vez que Grecia haya encontrado su equilibrio con su nuevo tipo de cambio, que se reintegre con ese tipo de cambio al euro". Asimismo, opinó que Grecia "podría mantener jurídicamente la pertenencia al Eurosistema". "Lo que tenemos en Grecia ahora es una catástrofe, un desempleo masivo que ya no se puede dominar y que ha llevado a una radicalización política. La catástrofe se ha producido en el euro y no fuera del euro", puntualizó Sinn. Que esa "radicalización" se produzca en otros países de Europa "es un peligro latente y por ello es importante que las reformas necesarias para permanecer en la zona del euro sean aceptadas con conocimiento a fondo", según el economista alemán.
El presidente del IFO sugirió: "Debemos permitir que un país pueda salir del euro y, en vez de demonizar la salida, deberíamos definir un camino ordenado para ese tipo de salida" y opinó que "una quita es necesaria para un país que no puede devolver sus deudas. Si está en quiebra, está en quiebra. Pero después de la quita necesitará recuperar su competitividad, hay que establecer la competitividad y no sólo mediante la salida (del euro) y la depreciación del dracma", explicó.
| Agencia Efe |

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